Finisterre

¡Hurra! Me voy a Finistere, a Finisterre, a Finisterre,
mi morral se balancea en mi espalda, mi bastón está en mi mano,

tengo veinte luises en mi bolso, sé que el sol y el mar están allí,

y así estoy empezando hoy a recorrer la tierra dorada.

Iré solo y glorificando, con una canción de alegría en mis labios,

dejaré atrás la ciudad con su corrupción y su inquietud,

andaré oscilando tan robusto, ¡oh, no seré el feliz muchacho!
cantando en los caminos rocosos, los caminos a Finisterre.

Oh, ¿han estado en Finisterre, y conocen una ciudad gris claro que hace eco

del estrépito de miles de zapatos de madera?
¿Y han visto a las muchachas pescadoras ir callejeando arriba y abajo,

y han observado partir los botes leonados, y han escuchado el rugido de las multitudes?
Oh, se habrán sentado con su pipa y botella, y soñado en alguna calle soleada,

o caminaron por el brezo ventoso y bebieron el aire fresco,

¡oh, habrán buscado una cala acunada y forcejeado con el mar topacio!
Empaquen sus cosas mañana, muchachos, y apuren el paso a Finisterre.

Oh, iré a Finisterre, no hay nada que pueda retenerme.

Me reiré con Yves y León, y me burlaré con Rose y Jeanne,

buscaré el pequeño refresco pintoresco guardado junto a Madre Merdrinac,
que usa una capa de varios volantes y suda como un hombre.

Contaré chistes con tipos peludos y campechanos que bailan, saltan y se rompen los talones,

que tragan copas llenas de coñac y jamás se les mueve un pelo,

observaré los botes de avellana amarrar con mújol, anguila y congrio,

la enjoyada cosecha del mar de Finisterre.
Sí, regresaré de Finisterre con recuerdos de días brillantes,

de redes escamosas y hombres salados en overoles marrones,

de mujeres ancianas tejiendo mientras observan pastar el ganado atado,

por pequeñas playas que anidan donde el tojo se va ardiendo,

de promontorios plateando el mar, de Calvarios contra el cielo,

del desprecio de atardeceres enojados y de Carnac desnudo y sombrío,

oh, no tendré las venas saltando, la mejilla leonada y el ojo chispeante

cuando retorne a Montparnasse y sueñe con Finisterre.

 

traducción: Hugo Müller

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