Final

Aquí está el valle de dulce permanencia, mi último y dulce hogar,

aquellos sueños gentiles sobre la admonición de la espuma inquieta e impaciente,

más allá de los azares del tiempo del demonio, más allá del acoso de viento y mar,

con maderas muertas apretujadas mi viejo refugio descansa felizmente.
La mañana revela exultante mi césped iluminado con el dorado de la mimosa,
la alegría de las rosas de enero está conmigo cuando las tierras ricas están frías,

sereno con campanas de bello repique este dominio del sueño pertenece al ser,

por la dulce conspiración de la rima, y virtud de algunas canciones ociosas.
Agradezco al gracioso Señor de la Existencia que me dio la energía y voluntad de escribir:

tal vez sea merecedor de su don y gane mérito en su visión…
Oh, piadoso y poderoso Maestro, aunque he fallado en el pasado seré tu escriba…

A pesar del desastre déjame ser fiel hasta el final.
traducción: Hugo Müller

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