Erico

Oh, querido Eric, ¿por qué demandas mi afecto cariñoso

y luego con ayuda del arte quirúrgico te transformas en una doncella?

Así ahora vas en enaguas y te llaman Erico.
A veces me pregunto si ellos pueden cambiarme en que sea un hombre,

después de todo deberíamos habernos casado y retozado en una cama de plumas:

aunque no veo cómo hubiésemos podido tener una familia.
¡Oh, querido!, ¡oh, querido! Es tan complejo.

Por qué se tienen que meter con nuestro sexo.
Mi Eric era un guapo muchacho pero ahora él –oh, perdónenme-,

ella me informa que debo olvidarme que yo era su rubia Elizabet.
¡Compañeras! Maldigo a estos científicos de Suecia, que robaron de mi Edén

a quien con sus extrañas hormonas inhumanas pudieron hacer de un hombre una mujer.
¡Compañeras, pobre Eric…! Erico, desearía que estuvieras en Jerico.

 

traducción: Hugo Müller

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