Elementalista

Si el destino pudiera ordenar para mí una vida más allá de todos los males humanos,

pienso que elegiría ser un pastor en las montañas, con sombrero y capa desgreñados,

donde los cielos son eternamente azules,

¡cómo contemplaría con ojos quietos mientras pasas!
Y tú me verías a mí, estático, junto a mi paciente rebaño,

y yo te observaría silenciosamente, uno con tiempo y roca.
Entonces trazarías viajes por el extranjero, y volarías con alas intrépidas,

mientras yo saludaría ser parte de cosas elementales.
Todavía extrañamente aceptaría aquello, dado que soy familiar a ellas,

preparar la tierra y esperar que florezca, y picos y pinos.
Como una estrella de diamante en el atardecer, y la perlada niebla matinal,

cantar en mis venas, me llamo un Elementalista.
Entonces en el estruendo y la suciedad de la ciudad empuño una pluma mugrienta,

y trabajo para ganar mi cama y escritorio, odio el acecho de los hombres.

Más allá de la pared de ladrillo me parece que veo valles de helecho y riachuelos rocosos…

¡Oh, sueño loco!, ¡oh Dios, ser un pastor en las montañas!

 

traducción: Hugo Müller

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