Droguista distraído

‘Un chelín de quinina por favor’ demandó el cliente.

El droguista se arrodilló y de una caja le alcanzó al hombre en espera un frasco diminuto:

Aquí tiene, señor, es lo que pidió’.
El comprador pagó y se fue, el droguista se refregó los anteojos,

luego de súbito gritó espantado: ‘¡De todos los tipos tontos…!’

Y corrió a la calle para atrapar al hombre acelerando.

El gritó: ‘Esa quinina que compró (dado que todos podemos cometer errores)

no es definitivamente, le vendí estricnina por error.

Dos chelines es el precio, así que me debe otro chelín’.
traducción: Hugo Müller

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