Conscripto enemigo

¿Por qué estamos luchando nosotros, los tipos que vamos a la guerra?
¡Peleando por el bien de la Libertad! (Me dan dólor de panza.)

¡Libertad para hambrear o esclavizar! ¡Libertad! Sí, en la tumba.
Peleando por “chimenea y hogar”, ¿aquellos que no tienen una pulgada de tierra?

¿Un hogar? Para nosotros, que sólo podemos alquilar un establo.
¿Muriendo por la futura paz, matando para que cese la matanza?
Al infierno con aquella bobada, digo. “Suficiente por el día”.

No es muy divertido estar muerto. Mejor descansar en la cama,

abrazar a la esposa, haciendo, no tomando la vida.

Al cadáver que hiede en la arcilla, ¿le importa quién conquista el día?

¿Qué chances hay si reinan tiranos? No pueden poner hierros en el cerebro.

Uno siempre puede comer su propia comida. Fumar y beber en un pub.

Hay felicidad en un vaso, una pipa y el beso de una muchacha.

Es lo mejor que obtenemos de cualquier modo, en la vida que estamos viviendo ahora.
¿Quién está deseando el destino de un héroe?
Los ánimos llegan demasiado tarde a los muertos.

La carne es más suave que el acero, las heridas están cansadas de sanar.

En el maníaco infierno de la refriega, ¿quién se atreve a hablar?
“El Odio será conquistado por el Amor, Dios está en su Cielo, arriba”.
Cuando aquellos que nos gobiernan conducen a los jóvenes a sangrar,

cuando los gobernantes marchan a la cabeza y los hombres de estado caen con los muertos,

cuando los reyes saltan a la refriega, luchan a la vieja usanza, perecen junto a sus hombres,

quizás, oh, quizás entonces la guerra será parte del pasado, la paz triunfará al fin.

Mientras tanto tipos como yo, que no dañarían ni a una mosca,

tienen que salir y matar tipos que no nos han hecho un mal,

sin duda, tan simple como nosotros que buscamos saber de qué se trata todo esto,

¿quién muere en defensa de qué?
Hogares que no tienen, que perecen cuando todo lo que piden es finalizar su tarea diaria,

hacen pan para los pequeños, no alimentan la codicia de las armas,

cuando los campos de batalla están rojas y los diplomáticos mueren en la cama.

 

traducción: Hugo Müller

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