Obesidad

Con el vientre como un cachorro envenenado dije: ‘Debo abandonar la panceta:

y también, profanamente me temo, debo abandonar el pan y la cerveza,

que hacen el grosor, dicen, aún de ellas hoy comí copiosamente con una creciente sensación de lastimosa corpulencia.

Me gustan un montón de ideas que pienso,

demasiado malo que deba hacer huelga contra las salsas de puerco y la pasta,

espaguetis y picadillo frito de carne y maíz.

Estimo que él es un alma afortunada, el que no tiene necesidad de controlar su cintura

porque en la vejez ha de sufrir para ser haba.
Aún déjenme no ser desconsolado: contemplo tantas barbas grises,

distinguidas en sus asuntos de estado, contados en cultura con el Grandioso,

tienen barrigas con un bulto desvergonzado, y así pienso que todavía seré indulgente

en las comidas que me gustan sin una náusea, ¡y maldigo mi diafragma!

 

traducción: Hugo Müller

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