Las salvajes

Las ovejas están en el bosque plateado, las vacas están en la retama,

las cabras están en la montaña salvaje y no estarán en casa al mediodía.

Mi madre cantaba aquella vieja tonada cada noche,

y a su más pequeño canturreaba junto a la luz de la vela,

mientras me acurrucaba en la oscuridad del sueño de terciopelo,

con vacas que buscan el amanecer en medio de la retama para explorarlo gentilmente.

O vislumbro el bosque plateado, el claro de abedules,

donde la oveja perlada en talante tranquilo cosecha intrépida,

¡pero cómo amaba en sueño ahogado la montaña salvaje!
Las cabras eran más que las ovejas y las vacas para un niño pequeño.
porque las vacas y ovejas son sabias para refugiarse y aman el pasto,

mientras las cabras tienen luz estelar en sus ojos, en la libre tierra escarpada…

Y ahora en el borde del sueño infinito advierto irónicamente
¡qué menos aficionado estaba a las vacas y ovejas que a la cabra rebelde!

 

traducción: Hugo Müller

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *