Fascismo inglés a la carta

El ascenso de Boris Johnson a la primera magistratura inglesa sólo va a hundir un poquito más en el fango al imperio británico, dañando mortalmente a su heroica clase trabajadora. Ayer movimientos antifascistas marcharon en Londres para oponerse a las huestes de Tommy Robinson, un líder supremacista blanco que refleja el espíritu del racismo más rancio, valorado por su fuerte islamofobia. Los antifascistas dieron a luz un comunicado donde manifestaron que los “seguidores de Tommy Robinson no se pueden pasear campantes por las calles del centro de Londres sin oposición”. La policía mantuvo apartados a los grupos que estuvieron a punto de enfrentarse, a los golpes o a los tiros.

Cantando “Liberen a Tommy”, cientos de fanáticos se congregaron en Oxford Circus para reclamar la liberación del “activista” de ultraderecha. Bajo estrictas condiciones impuestas por la policía metropolitana, los grupos antagónicos marcharon separados por cordones de carabineros cargados de gases lamicrógenos. De todos modos, hubo grupos que lograron sortear los cercos policiales, y los pro-Robinson lograron acceder a Regent Street en dirección a Piccadilly Circus entonando himnos amenazadoreschanting: “Oh Tommy, Tommy, a todos los mahometanos los vamos a liquidar.”

Cerca de las cuatro de la tarde los ultraderechistas se aproximaron por Downing Street cuando unos policías, con las porras en mano, los abordaron para golpearles y concretar los primeros arrestos. Se desencadenaron escenas caóticas cuando fascistas robinsonianos aporrearon a un policía y lo arrastraron sangrante por Regent Street, bramando “este policía de mierda es paquistaní”. Justo enfrente de las oficinas de la BBC, cientos de barra bravas racistas atacaron con armas blancas a grupos desamparados de londinenses oscuros de piel.  Afuera de la iglesia de Todas las Almas, estacionaron un omnibus enorme con una foto rozagan de Robinson, y una bandera con el símbolo de Identidad Generación, el grupo de racistas europeos que comanda el carismático fascista inglés.

Desde balcones y trepados a arbustos, los fascistas se las arreglaron para insultar y azuzar la marcha antifascista que avanzaba por una calle paralela, cuyos organizadores explicaron: “El fanatismo y la estupidez al tope de la sociedad envalentona a los racistas. Y Johnson encarna al típico inglés hijo de puta cabrón”. Con una larga bandera diciendo “el enemigo no llega en bote, llega en limusina, no para fortalecer a los británicos”, los antifascistas cantaban “fuera la basura nazi de nuestras calles”.

“Nos opondremos a ellos adonde quiera que vayan a avivar y promover el odio rampante. Ahora van a largar a Robinson y el primer ministro va a seguir adelante con medidas racistas y clasistas. Donald Trump ya no está solo, ahora tiene a Johnson y un montón de asquerosos lacayos fascistoides. En Europa sobran ejemplos y el circo del Brexit está para satisfacción y comodidad de las élites en ambos márgenes del canal de la Mancha. Johnson se expresa en su misma lengua, comparte su visión del mundo, dice que las musulmanas son ladronas de bancos o buzones y que los negros son nenitos con sonrisas de sandía. Es un asqueroso que le gusta retozar con multimillonarios pedantes como Trump. La ultraderecha lo ve y confía en su estolidez”.

La policía metropolitana reprimió por igual a ambos grupos, aunque se ensañó un poco más con los fascistas por influencia del alcalde “paki”. Hacia el final del día confirmaron la detención de 42 robinsonianos y 13 antifascistas, aún cuando no se registraron heridos en los hospitales (lo que no obsta para que haya habido algún muerto ocultado). La violencia verbal fue suficiente para erizar la piel de los turistas.

Robinson está cumpliendo una sentencia de nueve meses en Old Bailey –que espera reducir a dos meses y medio- luego de que un juez lo sentenciara por desacato a la corte cuando difundió en Youtube un video donde un grupo de hombres islámicos explotaban sexualmente a menores de edad, en los aledaños a los tribunales de Leeds (donde evalúan despedir al loco Bielsa).

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