El visionario

Si la fortuna no me hubiese garantizado chupar las tetas de la Musa,

pienso que me hubiese gustado ser un barrendero de las calles,

y contento de acicalar las alcantarillas de la ciudad

levantaría una bonita escoba.
Allí, mientras en medio del grosero tráfico giran las limusinas,

me inclinaría sobre mi cepillo con ojo visionario:

estimando que a pesar de su fuerte fascinación yo soy el rico, ellos pobres.
Sí, aunque en garbo terrestre imploraría al Cielo

y soñaría con la escoba celestial, yo borraría la Vía Láctea,

y soñaría doradas carrozas y cantarían las arpas del Cielo.
Y todas las rameras pasarían a mi lado y con tacones en la sala serían madonnas glorificadas y ángeles del Señor,

y todos los mocosos de las sombrías canaletas serían rosados querubines.
traducción: Hugo Müller

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