El pensador

De todos los hombres que conocí el más pensativo era el tío Jim,

si había labores para hacer no podíamos figurarnos mucho de él.

El tenía un trabajo pensante en mano, y se sentaba en la silla mecedora,

y pensaba y pensaba para vencer a la banda, y chasqueaba sus extremidades y escupía.

Los niños lo mirábamos con temor, su barba amarronada por manchas de tabaco,

su asiento de heno tenía paja desteñida, recubierta como un montón de sesos.

Cuando algún gran problema reclamaba su mente, luchaba por él por un otoño

pero alguna solución encontraría, que estuviera a mano para la llamada a cenar.
El era un Einstein mudo, ignoto, un filósofo de mecedora,

a menudo me preguntaba cómo, quizás, eran sus poderosas meditaciones.

No dejaba atrás un trabajo pesado, palabras sabias o ingeniosas,

aún cómo lo veo en mi mente, chasquear sus extremidades y escupir.

 

traducción: Hugo Müller

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