Arboles contra el cielo

Pinos contra el cielo emplumando la colina púrpura,

pinos… y me pregunto por qué, corazón, te apuras y estremeces.

Anhelante corazón de muchacho, lleno con una extraña dulce alegría,

elevándose cerca del Cielo, pinos contra el cielo.

Palmeras contra el cielo, aplacando el duro calor en la playa donde descanso,

soñando nuevos horizontes, corazón de mi juventud regocijada,

despreciando un destino monótono, metido a una alta aventura, palmeras contra el cielo.
Robles contra el cielo, terraplenes de hojas lanzadas alto,

firmes para detener y desafiar todos los vientos del mundo,

valientes, orgullosos y libres, disparando el hombre en mí

para intentarlo y volver a intentarlo, robles contra el cielo.
Olivos contra el cielo de la tarde, límpidamente brillante,
tranquilos, suaves y tímidos, soñando en luz ámbar,

respirando la paz de la vida, alivio luego del trabajo y el esfuerzo…

¡Escuchen su suspiro plateado! Olivos contra el cielo.
Cipreses engalanando el cielo, rígidos al final del camino,
soy débil y ligero, la vida debe deshacerse de mi carga,

allí, donde las piedras se asoman blancas al final de la luz plateada,

quieto y frío yaceré, cipreses grabando el cielo.
Arboles, árboles contra el cielo, ¡oh, los he amado bien!
Hay placeres que no se pueden comprar, tesoros que no se pueden vender,

y ni el más pequeño de ellos es el don y gloria de los árboles…

Entonces contemplo y ahora sé por qué es bueno vivir, y morir…

Arboles y el Cielo Infinito.

 

traducción: Hugo Müller

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