A un magnate

Dado que demasiada ha sido tu alegría y bueno tu destino, amigo,

dejando tu suerte en la tierra menos desolada.

Con frágil retraso, ¿por qué no pruebas lo poco de Dios en ti para justificarte?
Intenta discernir la gracia por arriba de toda codicia,

que ha de levantar la carrera al reino del amor.

Porque en ti hay una chispa, un brillo celestial

que iluminará la oscuridad antes de que te vayas.
Sí, aunque seas tú el ciego a la fe, hay una cosa que puedes hacer,

es simplemente ser amable.

Comprende la angustia de los corazones que sangran:
Amigos, den una mano de ayuda a aquellos en necesidad.
traducción: Hugo Müller

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