Los tres Tommies

Aquel Barret, el pintor de imágenes, ¡qué sentimiento tenía por el color!

Y Fanning, el hacedor de música, ¡aquellas melodías llenas de alegría y locura!

Y Harley, el escritor de historias, ¡tan caprichoso, tierno y agradable!
Para escuchar su conversación en las trincheras, corazón elevado desplegado a corazón,

del día cuando la guerra debería terminar, y cada uno sería sincero con su parte,

construyendo un Palacio de Belleza para maravilla y gloria del Arte…
A lo lejos está Barret, el pintor de imágenes, allí un cadáver que se pudre en el alambrado,

su mano con sensible astucia se convierte en carbonilla con fuego,
sus ojos con su mágica visión son burbujas de lodo glutinoso.

¡Pobre Fanning! Busca descubrir la nota sinfónica de una bala,

hay pedazos de él rotos y sangrientos, para mostrar el lugar donde cayó,

tengo razón en temer que las ratas se han banqueteado bien a su exquisito oído.

Y hablando de Harley, el escritor, supongo que fue el último que miré,

desmadejado, mirando y marchitándose en el rugido de la explosión de la batalla,

entonces un comando loco lo aplastó, y desparramaron sus sesos mientras pasaba.

Oh, Harley, Fanning y Barret, fueron muy buenos compañeros míos,

sus cuerpos son botellas vacías, la Muerte ha tragado el vino,

lo que deja de ellos es suciedad y corrupción… ¿Dónde está el fuego divino?

Te diré… A la noche en las trincheras, mientras observo y hago mi parte,

estoy viendo tres espíritus radiantes, corazón elevado revelándose al corazón,

y están construyendo un palacio sin igual para el esplendor y el triunfo del Arte.

Aún, ¡compañeros!, por la fama de Barret, ¡la gloria que pudo haber arrastrado!
¡Y compañeros! por el nombre de Fanning, una estrella que guió y empalideció,

pobre Harley, oscuro y olvidado… Bueno, ¡quién puede decir que han fracasado!

No, cada uno hizo algo más grande que lo que jamás había soñado,

y por el trabajo sin terminar, a todos se les pagará su deuda,

los extremos rotos serán ajustados, el equilibrio alcanzado será cierto.

Entonces pintores, músicos y hombres de pluma, les digo: hagan como les guste,

dejen que su fama salte sobre las trompetas, jamás se elevarán a aquellos,

a esos tres sombríos y sangrientos Tommies, abajo, ¡sobre sus rodillas inclinadas!

 

traducción: Hugo Müller

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