Envenenamiento masivo en cumpleaños de Imelda Marcos

Más de 200 invitados –de lo más selecto de la élite filipina- se sintieron mal luego de acudir al cumpleaños de la ex primera dama Imelda Marcos, sospechando que fueron envenenados con la comida. Varias ambulancias acudieron al moderno estadio deportivo de Manila donde se celebró el evento para asistir a los amigos y parientes que padecían violentos retorcijones y/o una náusea espantosa. La viuda del dictador Ferdinando Marcos cumplió 90 años y quiso festejarlo a lo grande, convocando a los 1.500 adeptos –la mayoría militares y policías- que aún responden a sus caprichos de “primera dama”. Si bien Marcos fue destituido en un levantamiento bastante pacífico en 1986, su familia todavía es reverenciada por miles de filipinos que detestan a Duterte y quieren que retorne su “querida Imelda”.

Sin embargo, la fiesta tuvo sus contratiempos, al deglutir los invitados los primeros bocados de canapés elaborados por cocineras de confianza del partido marquista. La gente comenzó a llamar a las ambulancias, siendo sus principales síntomas mareos y vómitos viscerales. El secretario de Salud, Francisco Duque, informó que más de 200 personas continúan internadas, afectadas por el envenenamiento. Gente que apenas comió arroz con huevo quedó hospitalizada como si hubiesen probado los manjares más riesgosos para los estómagos mortales.

La policía acusó a las cocineras, mientras que los invitados que evitaron la comida y se dedicaron a la bebida defienden a toda costa la inocencia de la ex mandataria.

El cumpleaños contó con la participación de ídolos pop locales, y discursos disparatados sobre la realidad política filipina. Botellas de plástico con agua adornadas con fotos de Imelda hacían juego con las cajas de plástico donde se ofrecían distintas comidas. Aún se desconoce si la misma Imelda sufrió alguna descompostura. La familia emitió un comunicado ofreciendo disculpas a los envenenados y manifestando su disposición a colaborar con las investigaciones. Ferdinand Jr declaró que no van a descansar hasta que todos los afectados recuperen su aparato digestivo.

Imelda Marcos fue condenada por actos de corrupción el año pasado, luego de juicios extensos que culminaron por orden del actual presidente. Acusada de lavar dinero a través de bancos suizos por más de 200 millones de dólares, se le otorgó la excarcelación por una fianza ínfima que quedó en los bolsillos de Duterte.

Ferdinando Marcos, que se llevó 10 billones de dólares cuando huyó a Estados Unidos luego de su destitución, murió en el exilio en 1989, pero sus herederos retornaron a Manila y a su escena política. Imelda Marcos fue elegida diputado y Ferdinando Junior senador, al igual que su hija mayor Imee. La familia ha sabido ganarse la protección de Rodrigo Duterte, quien ordenó llevar los restos del dictador al panteón de Héroes del Cementerio de Manila, a pesar de las masivas protestas en contra de esta decisión.

Esta alianza entre el clan Marcos y Duterte lo deja a éste como un clon aún más desquiciado que su antecesor, que sabe sembrar terror y aplicar mano dura asesinando compatriotas tan hambrientos como inocentes en su “guerra contra las drogas” personal, siempre bien asesorado por la DEA y tropas paramilitares dispuestas a degollar comunistas o musulmanes por dos dólares. Entretanto, las envenenadoras no se desaniman a pesar de no haber conseguido una víctima fatal, y creen que podrán optimizar su eficacia en los próximos banquetes gubernamentales.

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