El enigma

El sargento del regimiento Highland les perforaba a sus hombres,

con el temperamento notablemente en el límite los maldecía de vez en cuando.

Una dulce mujer mayor parada al lado estaba contemplando con fascinación,
y luego se atrevió a esta tímida pregunta que perturba a la nación céltica.

“Oh, gentil sargento, no regañe, por favor dígame, aunque su tono sea tan brusco:

Estos muchachos de piernas desnudas se ven tan tristemente fríos,

¿usan lana debajo de sus camisetas?”
El rostro del sargento enrojeció como una langosta,

como alguien que envía a un tipo a las llamas…

Entonces dijo: “Escuadrón, se acerca el turno. ¡Ahora los explotaré! Inclínense y recojan margaritas”.

 

traducción: Hugo Müller

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