Asesinos

El fue mi mejor y más viejo amigo. Lo conocí toda mi vida.

Y aún estoy seguro de que hacia el final él sabía que yo amaba a su esposa,

y me pregunto, pregunto si es la causa de que se haya muerto tan espantosamente.
Manejaba su auto a velocidad de carrera y chocó con un árbol.

¿Cómo pudo tener tan poca atención? Era un conductor habilidoso.

Pienso que aquel día debió encontrar algunas cartas de amor que se extraviaron.
Miré en los ojos de la mujer y allí vi que ella sabía.

No había sombra de conjetura, porque él la asesinó a ella:

Él debió dejarla libre para que se casara conmigo, el “yo” que adoraba en su lugar.
Ella me susurró al saludarme antes de partir: “Pienso que nos descubrió”.

Y en su rostro el odio y el dolor eran su revancha, sin duda.

La vida no puede vincularnos… aunque en su tumba de un agradable verde, él está entre nosotros.
traducción: Hugo Müller

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