Apagados en Argentina

Argentina continúa oscilando entre la crisis permanente y la catástrofe social. El apagón histórico del último domingo, que dejó a todo el país a oscuras, refleja el estado de colapso en que se desenvuelve la nación. La mafia macrista, principal responsable del evento, continúa adelante con sus depravadas prácticas que matan al país de hambre y oscuridad. La situación es más que sencilla. Las empresas responsables de la energía en Argentina, particularmente las de las líneas de alta tensión, pero todas las involucradas en la logística energética, cuentan entre sus dueños a empresas del presidente, amigos-funcionarios íntimos, o simples testaferros que no invirtieron un peso para la producción y distribución de electricidad, llevándose a sus arcas por completo las descomunales ganancias obtenidas a través de tarifazos salvajes, que han incrementado el costo de la luz en la era Macri nada menos que un 4.000%, a la par de la suba del gas y la nafta, que rondan ambos el 3.200% (en apenas 3 años y medios de gestió).

No sólo los ministerios recibieron varios alertas de que en cualquier momento ocurriría un apagón descomunal, sino que hicieron caso omiso de las advertencias de los técnicos sobre cómo la negligencia y el cretinismo del “equipo de los sueños” está provocando un aniquilamiento de la industria, y de todo emprendimiento comercial que no esté basado en la usura o timba financiera, negocio preferido que está obteniendo ganancias incalculables con el modelo del gobierno, sustentado en la evasión fiscal y el lavado de activos, actividades preferidas del presidente, tanto en su tiempo libre como en ejercicio de sus funciones presidenciales.

Claro que también tiene aficiones dignas de su caterva mafiosa, como perseguir a sus opositores a través del lawfare, reprimir manifestaciones en contra del gobierno con sus policías descerebradas, o maniobras caprichosas como elegir para vicepresidente en su fórmula al senador Pichetto, ex justicialista, principal encubridor y gestor del desastre macrista en su rol de facho recalcitrante. Su semejanza con Miki Vainilla, el personaje filonazi del genial cómico Capusotto, ya ha sido señalada por varios analistas políticos. Pichetto quiere ubicarse a la derecha de Trump y Bolsonaro, pretende revivir la triple A para asesinar y torturar comunistas, además de consolidar a sus jueces y fiscales amigos que llevan adelante la persecución y encarcelamientos de kirchneristas, desde Milagro Sala a Cristina Fernández, objetivo principal y presa mayor que ahora está al alcance de su mano, ya que él se ufana de ser su carcelero, y de quien puede ejecutar la orden para desaforarla y efectivamente encerrar a la ex presidenta en una celda, como se hizo en Brasil con Lula. Lo más patético es que allí ya se reveló todo el entramado cloacal que habilitó la captura y apresamiento del líder petista, en reveladores chats donde el proyanqui juez Moro insta a los fiscales de la causa a apelar al cualquiercosismo en sus argumentos con tal de avanzar en la pesquisa. Ningún prurito legal o constitucional importa: aquí se hace, judicialmente, lo que ya se ha planificado y dictaminado en Washington. De hecho, Pichetto ya viajó a Wall Street a recibir la bendición de los mafiosos mayores del FMI, que sigue bancando la campaña de Macri, sus cuentas bancarias, y el desfalco absoluto al que está siendo sometida la nación argentina.

En definitiva, nada que sorprenda. La incertidumbre es amplia. El fraude está asegurado. El mismo entramado mediático-judicial-mafioso que lo llevó a la presidencia en 2015 hoy está desbocado implorando que se prolongue la pesadilla macrista, a pesar de su rotundo fracaso en todas las esferas y sectores concebibles. No quieren a la yegua ni como vicepresidenta, no admiten que Alberto Fernández bien podría ser un Pichetto, y con ello, un aliado más para perpetuar el predominio de la oligarquía cínica en el poder. El tándem Urtubey-Lavagna es de una tibieza que quita las ganas de vivir. La izquierda, por supuesto, no encuentra el rumbo y no tiene la menor chance, al igual que la absurda ultraderecha de Espert. Así de apagadas están las cosas. Muertas las ferias, llenas de ratas las escuelas, amenazando con explotar por conexiones de gas chapuceras, realizadas con estilo “macrista”. Las universidades vacías por paros constantes (igual los estudiantes no tienen ni para viajar…). Las fábricas desmanteladas, los pueblos desolados, las esperanzas marchitas… Así de está Argentina ante la perspectiva de reelección del mafioso Macri –ahora “oscurantista”- y su gobierno delincuente.

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