Señor, déjame vivir

Señor, déjame vivir, que cada vez adoraré más tu mundo maravilloso,

vivo para que brille la gracia, y cada atardecer vea en la belleza la razón para una rapsodia.

Señor, déjame permanecer, que pueda probar la sostenida brillantez de mi amor

por el mar záfiro y el cielo lírico, el botón de oro y la mariposa,

y la gloria en el pensamiento dorado del arrobamiento que has labrado.

Señor, déjame permanecer, sólo para esto, para ganar la bendición eterna,

para ver en cada diseño de amanecer la prueba de tu providencia divina,

para encontrar en la noche que brilla arriba el resguardo de tu amor.
Señor, por tu alabanza prolonga mis días, que puedo cantar en el orden soleado,

y probar con mi exultante canto que la vida más larga es al fin demasiado corta:

sí, aún en una gota de rocío enaltecerte en belleza.
 

traducción: Hugo Müller

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