Santrich al borde de la muerte: víctima del criminal gobierno de Duque

Esta mañana escribí, a propósito de la orden de no extradición y puesta en libertad a favor del Comandante de las FARC-EP, Jesús Santrich, un artículo titulado: Alerta: Cuando no extraditan… re-apresan… o matan, en el que advertí una reacción como la que se consumó horas más tarde en Bogotá, cuando se le formuló una nueva acusación para mantenerlo en prisión.

Lo peor de todo es que hicieron un simulacro de liberación, con el preso en silla de ruedas, mostrándole a la prensa mundial cómo enseguida se burlaban de la decisión de la JEP (Jurisdicción Especial de Paz), que demostró en forma acabada cómo las acusaciones eran todas basadas en pruebas falsas y armadas por el Departamento de Estado, acusando al héroe guerrillero colombiano de ser narcotraficante.

La anunciada liberación se convirtió entonces en espectacular apresamiento, y el otorgamiento del récord a Santrich como el hombre que, liberado de la cárcel, menos tiempo pudo disfrutar de su libertad: apenas 14 segundos, cuando los guardias penitenciarios volvieron a capturarlo y llevarlo como lo que es, un rehén del gobierno títere de Duque.

Esto demuestra que no se puede bajar la guardia en la lucha contra el imperio, contra el gobierno colombiano, que son sólo sus mercenarios y asalariados. La industria paramilitar encabezada por su mentor político Uribe está rebosante de entusiasmo matando a diestra y siniestra a cuanto líder social, defensor de derechos humanos o campesino que se anime a resistir sus crueldades y vejaciones.

De hecho, ante los anuncios de que le iban a decretar la “falta de mérito” a Santrich comenzaron las amenazas de quienes llevan adelante acciones represivas y criminales desde el gobierno colombiano (totalmente subordinado a Trump, la CIA, el Pentágono y el Mosad). Por ello, era previsible lo que pasó. Al no lograr la inmediata extradición –ante la inconsistencia de la intriga- decidieron recapturar y terminar de matar al político del FARC.

Se trata de una reacción perversa, típica de dictaduras, de Estados terroristas tutelados por Estados Unidos. Es aberrante cómo todo el mundo lo ve al jefe guerrillero exhibido en condiciones de salud lamentables.

Seuxis Paucias Hernández Solarte, verdadero nombre de Santrich, se encuentra ahora con un paro cardiorespiratorio en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del hospital Méderi de Bogotá, según confirmó el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.

A través de un comunicado, el Instituto explica que, a solicitud de la Fiscalía General de la Nación se le realizó una valoración por lesiones personales. Las circunstancias de su agravamiento no están claras, aunque el mero hecho de otorgarle la libertad y quitársela ipso factum a los pocos segundos de concedida pudo haber influido en el desencadenamiento de una depresión feroz.

El informe indica que Santrich presenta heridas suturadas a nivel de miembros superiores, así como una alteración del estado de conciencia y signos neurológicos extraños. Unidades del Ejército colombiano se encuentran custodiando el entorno del centro hospitalario, dispuestos a liquidar, si hiciera falta, al perseguido político Nº1 de Colombia en su misma cama de internación. De uno u otro modo, las acusaciones yanquis de narcotráfico son completamente inventadas, y concebidas para ocultar la propia implicancia de la DEA y funcionarios yanquis en el narcotráfico y crímenes conexos. Antes de ser dejado en libertad y luego recapturado, el partido político FARC (Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común) denunció que Santrich estaba herido y que corre peligro de muerte. No sería una muerte más para el gobierno asesino de Duque, sería el paradigma del lawfare y el Plan Cóndor II en acción, en plena forma, ejercido por un grupo de delincuentes mafiosos aristócratas, a cargo de las instituciones republicanas colombianas.

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