Mi equipo de huskies

Encontré a un anciano que se hizo papillas para ir al polo.

Yo dije “En toda esa tierra tan silenciosa, ¿qué fue lo que más inspiró a tu alma?”,
me miró con ojos nublados, se rascó su cabeza canosa:

Conoces a aquella masa, no pueden mentir, aquí está la cosa” dijo él.
Esa caminata fue como el sueño de un demonio, sólo vendavales, tormentas y nieblas,
pero me conducía mi equipo de siete perros huskies.

Día tras día conduje mi trineo, aún mi corazón estaba ágil,

y cada noche la luz del norte danzaba en el cielo.

Mis perros parecían adivinar su poderoso destino.

Aullaban con alegría, y como un muchacho me unía a su regocijo.

Mientras como un destello en la oscuridad la fama nos espoleaba hacia nuestra meta,

aceleramos para ganar el polo, el Polo.

La vi clara, elevarse con alegría, sabía el premio que había ganado:

los huskies también, volaban como el viento, las criaturas seguro podían correr.

La luz era pálida, el sitio era sombrío pero el sol barrió mi alma para ver:

cada husky levantó una pata e… irrigó el Polo”.

 

traducción: Hugo Müller

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