Gatitos

Un rayo de sol se extravió suavemente alrededor, buscando algo que cuidar,

hasta que enconró un lugar de descanso, de deversión y agradecimiento,

era Minette, nuestra gata de angora, con un ronroneo muy contento,

relajada en éxtasis sobre una alfombra, tres gatitos acariciándola.

Con ternura el rayo de sol besó su piel plateada,
sus ojos sostuvieron un velo extático, descansa en una felicidad sin ataduras,

el brillo del sol parecía mantenerla más de lo que pudiera,

como si buscara brillar en oro aquella mística maternidad.

Las cariñosos gatitos crecieron y crecieron, entonces un día Mamá gato,

retrocediendo de sus retozos se retiró, los contempló y escupió.

Sí, aunque empezaron a andar tras ella con juguetona estratagema

en lugar del suave ronroneo maternal gruñió y les mostró las garras.
Y ahora ella anda a su modo arrogante y nunca les presta atención,

ustedes apenas podrían creer que ellos eran hijos de su casta.

Sobre el techo la vimos arrastrarse y aullar con tono diabólico,

mientras en la alfombra estaban suavemente dormidos tres gatitos.

Y así parece ser el modo de la naturaleza, y tal vez sea correcta en eso,

entonces Madre, deja tus locos sueños y emula a la gata.

Y cuando tus vástagos estén bien crecidos, y fuertes, veloces y altos,

sólo déjalos que vayan por su cuenta, y permite que peleen o caigan.
traducción: Hugo Müller

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