El mono y yo

Un mono me dijo: “¡Qué contento estoy de no ser tú!

Mira, me balanceo de árbol en árbol, algo que no puedes hacer.

Me sumerjo en el alegre verdor, rápido escalo las alturas

mientras me observas colgado cabeza abajo, ¿no te gustaría haber tenido una cola?

¿No te gustaría poder usar, en lugar de tantas ropas, sólo el abrigo sedoso del pelo,

jamás zapatos que acalambren tus pies?
¿Nunca la necesidad de trabajar por el pan, tomar nueces, frutos y especies,

y con un penacho de palmeras como lecho felizmente quitarte los piojos?”

Yo dije: “Tienes razón, puede ser: eres gloriosamente libre

y desconoces el dolor humano, y no tienes noción de la muerte.

Envidiando tu mente de mono, inocente de la ruina y la bala,

mientras toco mi desnudo trasero, ¡cómo desearía haber tenido una cola!”

Así atrapado en trabajos complejos a menudo me pregunto con un suspiro

si aquel mono azul quemado no es más feliz que yo.

 

traducción: Hugo Müller

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