Arrepentimiento

El párroco dijo: “Si se arrepienten sus pecados serán perdonados.

Sí, aún en su lecho de muerte no será demasiado tarde para el cielo”.

Es sólo mi taza de té, pensé, aunque lamento mis pecados,

dado que la salvación se compra fácil me arrepentiré… mañana.
Mañana, y mañana pasó, y aunque mi juventud volaba estaba reacio a arrepentirme,

no tenía miedo de morir.

Es simple, reflexioné, cuanto más peco (para júbilo de Satán)

cuando me arrepienta más ganaré la aprobación celestial.

Entonces tranquilo peco, y aunque falle en alcanzar la absolución blanca como la nieve

mi oportunismo es bueno: voy a casa a parar el último bus al cielo.
traducción: Hugo Müller

 

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