Migrantes rescatados del Mediterráneo secuestran nave salvadora

Un buque mercante de la república de Palaos ha sido secuestrado por refugiados y migrantes que habían sido rescatados de la costa libia, y se dirige a Malta, informó Matteo Salvini, el ultraderechista primer ministro italiano, quien contactó a las autoridades de la isla europea para concertar la captura del buque y la inmediata deportación de los secuestradores a los mercados de esclavos más bulliciosos del continente negro.

A comienzos de la semana el Corriere della Sera había informado que 108 navegantes africanos habían sido recogidos por el buque petrolero Elhiblu 1, y luego de enterarse que los marinos itálicos planeaban devolverlos a Libia decidieron secuestrar la nave. A seis millas náuticas de Trípoli repentinamente cambió de rumbo y se dirigió hacia el norte. El fundamento a la desesperada medida es que en Libia sólo los espera un destino fatal, ya sea como esclavos, combatientes suicidas, o como víctimas de trata y violación. Eso lo saben muy bien las Naciones Unidas y la patota de la OTAN que generó el descalabro en el país africano, hoy regido por crueles “señores de la guerra” y sanguinarios candidatos a terroristas.

Ellos no son migrantes desesperados, son piratas, sólo verán Italia por un telescopio” dijo Salvini, relamiéndose con la venganza y la demostración de fascismo extremo que le concede el infeliz episodio. De hecho, apeló a su discurso racista y xénofobo para justificar el cierre de los puertos italianos a toda ONG progresista que se dedique a rescatar a los miles de seres humanos que se zambullen a diario desde el norte de Africa para alcanzar la hazaña de recalar en una playa europea. En esta ocasión, el dirigente facho publicó en Facebook: “Este es un caso claro de crimen organizado. Nuestros puertos permanecen cerrados al ingreso de negros muertos de hambre”.

Una portavoz de la armada maltesa confirmó que la nave fue secuestrada y que las autoridades están monitoreando su derrotero, anticipando que les impedirán desembarcar en la isla. “Nos avisaron que la nave fue pirateada y que viene hacia aquí, luego de pasar cerca de Lampedusa” –nos avisó un guardacosta maltés.

Para este miércoles a la noche la armada maltesa aguardaba al buque, cuyo capitán aún no se puso en contacto con las autoridades. Salvini ha afrontado serias críticas por sus posturas fascistas, aunque en Europa es una clara tendencia el pensamiento primate, y mucha gente lo alaba y aplaude sus decisiones. Entre los dirigentes derechistas europeos, cualquier rasgo o indicio de humanidad es desechado por comunista o de baja estofa.

La justicia italiana ya exoneró a Salvini por haber impedido que un guardacostas italiano cargado de migrantes africanos desembarcara en Sicilia. Sólo ante las presiones de sesudos pensadores humanistas, cuando la situación en la nave era inaguantable, con la mayoría de la tripulación feneciendo de inanición, habilitó el ingreso del barco a los muelles más podridos del puerto siciliano.

Esta semana, las autoridades también liberaron a la nave de rescate Mare Jonio, capturada en marzo luego de desafiar la orden del gobierno de no traer migrantes africanos a Italia.

Por su parte, las patrullas de rescate de la Unión Europea detuvieron sus actividades en el Mediterráneo luego de que el primer ministro italiano amenazara con hundirlas y joderles la vida.

En la práctica, los europeos se lavaron las manos y dejaron la captura de naves, botes, barcos, buques de todo tipo al arbitrio de las autoridades libias, es decir, a disposición de los reclutadores de carne humana, quienes los someten a horrorosos abusos en centros de detención que presentan peores condiciones que Guantánamo.

Más de 8.000 personas ya han sido rescatadas de las costas libias y conducidas a Misrata, a donde son ingresadas a punta de pistola. Si bien con estas políticas se han reducido los contingentes de norafricanos y subsaharianos, así como de tribus y refugiados que huyen de las guerras de Africa y Medio Oriente, en vez de acabar en el Mediterráneo, o con mucha suerte en el primer mundo europeo, encuentran una muerte segura en Libia o Egipto, siempre y cuando no decidan capturar o piratear a sus “salvadores”.

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