Ilusionismo israelí y revoltijo palestino

El ilusionista Uri Geller pidió a los ingleses ayuda en sus esfuerzos por detener telepáticamente el Brexit. El mago israelí anunció que ya envió varios mensajes telepáticos a la mente de Theresa May conminándola a revocar el artículo 50. Geller escribió ayer una carta abierta a May advirtiéndole que usará los poderes de su mente para evitar la consumación del Brexit. Además, planea transmitir su energía psíquica al cerebro de May a las 11.11, “hora muy mística” de cada día desde un lugar secreto cercano a su hogar en Israel.

La visualizará firmando un doumento que revoca el mencionado artículo y, separadamente, también la visualizará decidiendo la realización de un segundo referéndum, pero ésta, dice, es su “segunda opción”. “Apelo y ruego a la gente que piense –aunque sea por unos pocos segundos- a las 11.11 am y a las 11.11 pm enviar este mensaje a Theresa May para que el Reino Unido permanezca en la Unión Europea. La energía puede ser transmitida, la energía puede ser recibida y la energía colectiva de la gente que desea lograr algo es inmensa” –dijo el fascinador hebraico, quien no tiene problema con las implicancias éticas de su decisión.

No veo en esto una interferencia en la mente de May. Le estoy dando un escenario para que comprenda mejor la situación. Le abro la mente para que escuche los mensajes de la gente. En lo que estrictamente me concierne, si dejamos la Unión Europea será un evento catastrófico” -alertó el mentalista israelí.

El ya ha penetrado exitosamente en la mente de May, añadió, cuando la visitó a su casa tres años antes de que la nombraran primer ministro. “Bombardeé su mente para que sea la primera ministro, y se transformó en primer ministro. Eso es un orgullo para un judío como yo, tener esa influencia en la gente”.

Y hablando de Israel y sus guerreros, una editorial inglesa condenó anoche el ataque perpetrado en Gaza por hombres enmascarados contra el escritor y político palestino Atef Abu Saif, y acusó a los asaltantes de romperle deliberadamente los dedos, comentando que la vida de Saif se salvó de milagro.

Fue hospitalizado con una pierna rota, un brazo quebrado, la columna fracturada y laceraciones en su rostro y torso superior. Los asaltantes rompieron los dedos de su mano derecha, en lo que es un reconocido castigo a los escritores” –reveló en un email Ra Page, fundadora de la editorial inglesa Comma Press.

Estamos todos shockeados y espantados por el giro de los acontecimientos” –nos dijo por teléfono sin poder contener su llanto.

Ningún grupo se atribuyó la responsabilidad por el ataque, ocurrido durante el pico de varios días de protestas en Gaza contra el aumento de impuestos decretado por los gobernantes de Hamas, cuyas fuerzas han sido acusadas de eliminar violentamente a sus adversarios políticos.

Si bien los activistas dicen que sus demandan son puramente económicas, Hamas acusó a sus rivales de Fatah de fomentar la lucha. Abu Saif trabajó para Fatah como vocero por más de un año, pero Hamas negó haber enviado hombres para golpearlo.

Autor de “El dron come conmigo”, un diario de la guerra de 2014 entre Hamas e Israel, Abu Saif es también un frecuente formador de opinión a través de sus columnas en The Guardian y New York Times. El jueves fue trasladado en una ambulancia al hospital público de Ramallah, donde se informó que estaba en condición estable. De hecho, con su cabeza cubierta de vendajes pudo hablar con un medio palestino desde su lecho hospitalario y negó que Fatah haya impulsado las protestas: “Estas multitudes salieron a buscar una vida mejor”. Sus familiares creen que Hamas orquestó el ataque tras sus recientes críticas a la debacle de la economía palestina. Cientos de manifestantes fueron heridos y arrestados por los policías en las revueltas. Amnesty International reportó que su investigador en Gaza, Hind Khoudary, fue interrogado y amenazado de que le iban a armar una causa por espionaje.

Alam Abusafia, un joven activista que participó de las protestas, se encuentra desaparecido desde el miércoles. “El es solo alguien enojado con la suba de impuestos que determinó Hamas” –nos contó su hermano en otro mail.

Esta situación refleja que todo está empeorando en Gaza, y no solamente por la política criminal y genocida del estado israelí, sino por las luchas intestinas entre Fatah y Hamas por sobrevivir en condiciones inhumanas de asfixia económica, carencia energética y bombardeos y represión constante del ejército de Netanyahu, que parece querer aferrarse al poder mediante el fraude o el lawfare.

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