El nostálgico

Vago por el raído borde del mundo, y el hogar del lobo debería ser mi hogar,

y un puñado de huesos en la nieve ilimitada será el fin de mi camino…¡quién sabe, quién sabe!

Esta noche estoy soñando al brillo del fuego, solo en mi estudio,

mis libros en batallón a mi alrededor, mi Kipling plano en mi rodilla

pero no estoy de humor para la lectura, no me he movido por una hora,

estoy cansado de cuerpo y cerebro, cansado mi corazón,

cansado de aplastar un anhelo, es lo poco que comprendo,

porque pensaba que mi camino estaba terminado,

pensaba que me había ganado el descanso,

pero oh, es más fuerte que la vida, ¡la llamada de la tierra sin corazón!
Y me dirigí al norte en mi problema, como el niño al pecho de su madre.

Aquí en mi guarida está silencioso, el viento del mar golpea la ventana,

hay comodidad, facilidad y plenitud, la sonrisa del sur es dulce.

Todo lo que un hombre debería anhelar, luchar y perseguir en vano,
imágenes, libros y música satisfacen mi último refugio.

¡Paz! Pensé que la había ganado, juré que mi historia había sido contada,

lo juré por mi pelo que es gris, por mis ojos que son lentos para ver
¿Pero qué es lo que valió de todo eso? Esta noche, esta noche como las viejas,

saliendo de la oscuridad lo escuché, el llamado del norte para mí.
Y me estoy atreviendo a un río furioso que va hacia donde el diablo sabe,

mi mano está conmocionada sobre el remo, la barca de abedul rebota como un pájaro.

¡Escucho el retumbar de los rápidos! Aquí en mi asiento, ansioso y tenso me esfuerzo,

¿no es lo más absurdo? Ahora en la quilla la espuma silba y aguijonea,

salto, aferrado a la lucha, la furia, el humo y el rugido,

las rocas están escupiendo como gatos del infierno,

oh, es un deporte para reyes, la vida en un giro del kayak…

ahí está mi “Kim” en el piso.
¡Qué emoción y visión! Luego mi campamento por una noche,

rojo y dorado del brillo del fuego, la red flotando en la corriente,

esencia de pinos y silencio, mi pequeña pipa compañera encendida,

el cuerpo ronroneando con placer, duermo despreocupado del sueño:

¡banquete de tocino y carne, momento de regocijo divino,

cuando  el pan está caliente y pegajoso, y la tetera cerca de hervir!
Nunca un lobo estuvo tan hambriento, el estómago adhiriéndose a la espina dorsal…

¡Ja!, ahí está el llamado de mi sirviente, dice que la cena se echará a perder.
¿Qué quiero con la cena?, ¿puedo comer algo más?, ¿puedo dormir como solía hacerlo…?

Oh, ¡aborrezco esta vida! Denme la Gran Incertidumbre, la Tierra Baldía por suelo,

la Vía Láctea como viga del techo, el esplendor, el espacio y el esfuerzo:
algo por lo que luchar y morir, el límpido Lago del Oso,

el Imperio de los Pechos vacíos, las dunas donde viven las Costillas de perro,

grandes cosas, cosas reales, cosas vivientes… aquí en mi asiento,

¡cómo me duele por el Norte! “Cena y sirvientes, ¡el infiernol!!
Me pregunto, ¿soy tan viejo?, ¿puedo hacer un viaje más,
ir a los velles de granito, sumergirme en el vino del atardecer,

picos que apuñalan la aurora, ríos que debo explorar,

lagos de miles de islas, hordas en millones del Pino?, pregunto,
¿no me extrañan el valle, el pico y la llanura?
Susurrando uno al otro: “Muchos han dejado pasar la luna…

¿Dónde ha ido, nuestro amante, volverá nuevamente?,

¿estrellará con sus fuegos nuestra tundra, dejará sus huesos al final?”
Sí, volveré al Norte, de vuelta al camino del oso,

de vuelta a las bayas y la montaña, de vuelta al mar congelado.
¡Soy viejo!, ¿qué importa? No hay nada que no me atreva a intentar,

dénme un camino para conquistar. ¡Oh, es carne para mí!
Regresaré al Norte, débil, ciego y cojo, a cenar con el perro husky de ojos soleados,

a comer nariz de alce con los montañeses, jugar con los bastardos de cuchillo amarillo,

alardeando de mi sangre y mi nombre: regresaré al Norte, porque el Norte me está llamando.

Entonces dénme una paleta y látigo, y dénme un arma y mochila,

dénme sal y tabaco, harina y un saco de té, llévenme sobre el Círculo, bajo el sol rimbombante,

llévenme con los pies libres como un salvaje, ese es el final para mí.

Conozco el camino que estoy buscando, es arriba junto al Lago del Oso,

es abajo junto a las tierras yermas del Artico, sobre la bahía de Hudson,

tal vez llegue allí, tal vez: la muerte está ajustada por un pelo…

¡Escuchen! ¡Es el llamado del Norte! Ahora debo irme…

Ir a la vida salvaje que me espera, ir donde están el alce y el buey almizclero,

ir al lobo y las nieves secretas, ir a mi destino… ¡quién sabe, quién sabe!

 

traducción: Hugo Müller

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