Arte y Revolución: la lucha del Banksy tailandés

Sus trabajos comenzaron a aparecer en las calles nocturnas de Bangkok y Chiang Mai hace cinco años, satíricas e incendiarias representaciones de la junta militar que tomó el poder en Tailandia con el golpe de 2014. Las autoridades trabajaron rápidamente para eliminar todo trazo de graffiti, pero no pudo detener al artista, que se autodenomina Stencil Dolor de Cabeza, y se lo conoce como el Banksy de Tailandia. Imágenes de sus trabajos retratando al primer ministro Prayut Chan-o-cha como el Dr Evil de Austin Powers, o la cara del ministro en la portada de un Rolex se han compartido millones de veces en las redes sociales.

En las elecciones del próximo 24 de marzo, la primera en ocho años, una nueva instalación de Dolor de Cabeza nuevamente está probando los límites de la expresión política. Casino Tailandia fue rechazada por varias instituciones de Bangkok antes que la Galería WTF la aceptara. El trabajo da la idea de que el futuro de Tailandia y su democracia no es más que un juego para la élite dominante, que mantiene el poder a través del engaño y la manipulación.

Al principio no planeaba provocar demasiado al gobierno con esta exhibición. Lo más importante era comprometer a la gente con la elección, que pienso que es una de las más importantes de mi vida” dijo Dolor de Cabeza, que usa un alias para mayor protección.

De todos modos, recientes acontecimientos han variado su opinión. El gobierno militar ha perseguido a sus oponentes políticos. La semana pasada ha desarticulado un partido democrático, y este mes ha promulgado una ley de ciberseguridad para extender sus ya intrusivos poderes.

“¿Cómo se atreven?” dijo el artista furiosamente. “Ahora planeo hacer más trabajos que molesten al gobierno porque cuanto más adelante lleven estas elecciones, más cuenta se dará la gente de que no se preocupan por ellos… continúan sacando todas estas leyes de mierda y en los últimos cinco años han usado todo nuestro dinero para comprar armas dejando a la gente más pobre”.

Los trabajos de su muestra incluyen una alcancía de un cerdo dorado con el rostro de un oficial de la junta acusado de corrupción, cajas con fichas de casino, armas y las palabras “fondo militar” garabateadas en la pared.

La sátira política y las representaciones críticas del gobierno pueden ser severamente penalizadas bajo la ley tailandesa, y una cantidad de muestras de arte provocativo han sido censuradas o clausuradas desde 2014. Dolor de Cabeza fue visitado por doce policías el año pasado y fue forzado a huir a la frontera con Camboya luego de que imágenes de sus trabajos se tornaron virales. Sólo después de la intervención de familiares bien conectados evitó ir a prisión por violaciones a las leyes informáticas.

Cuanto más lo persiguen las autoridades él se torna más obstinado. “Hago sólo lo que quiero hacer, y si tengo problemas con la policía o el gobierno me escaparé nuevamente” dijo.

Se supone que la próxima elección marcará el retorno de Tailandia a la democracia, pero pocos tailandeses son optimistas respecto de sus resultados y de que haya un cambio en el país.

Quiero creer que los 8 millones de votantes que lo harán por primera vez puedan forzar un cambio, pero no puedo estar esperanzado porque esto es Tailandia, y la esperanza siempre termina en desilusión” –dijo el artista. “Esta no será una elección justa. Los militares engañarán, ya estamos viendo cómo lo hacen. Eso es lo que dice esta exhibición, que todo el juego está manipulado para que los militares ganen y los tailandeses perdamos”.

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