Argelia le dice no a la gerontocracia

El coordinador de las protestas que se han desatado en toda Argelia la semana pasada reclama un cambio completo de régimen, durante la preparación de las manifestaciones que tomarán las calles del país este viernes. “Los argelinos no sólo quieren deshacerse del presidente sino de todo un régimen” –dijo Soufiane Djilali, que encabeza el movimiento Mouwatana (Democracia y Ciudadanía), organizado durante las protestas contra Abdelaziz Bouteflika. “El presidente se debe ir, su gobierno renunciar, y la falsa asamblea nacional debe ser disuelta”.

El octogenario Bouteflika gobierna el país desde 1999 y buscará su quinta reelección a pesar de que raramente se lo ha visto en público desde el ACV que tuvo en 2013. Miles de estudiantes se unieron a las protestas orquestadas por Djilali, vociferando que Bouteflika debe renunciar a la reelección, llamándolo “inútil para gobernar”.

Al menos 15 periodistas fueron arrestados el martes en la capital, Argel, durante una protesta que demandaba el fin de la censura, donde la policía atacó a los periodistas que llevaban pancartas denunciando las violaciones a los derechos humanos del gobierno de Bouteflika.  Los trabajadores de la televisión nacional y del servicio de radio participaron de las protestas cansados de una sociedad autocrática y ultraconservadora.

Hamza Zait, un analista político, nos explicó que la policía usa siempre las mismas tácticas para dispersar y amedrentar a los manifestantes, por más pacíficos que estos se muestren. Y que los periodistas están hartos de los censores, quieren libertad de prensa y que se los respete, aunque esto en Argelia parece hoy una utopía.

Miles de argelinos y argelinas desafiaron el estado de sitio impuesto por el gobierno y la prohibición de protestas en la capital. El país está bastante fracturado. La oposición aprovecha la ira de los manifestantes para establecer coaliciones que lleven a un solo candidato capaz de asegurar la victoria en las próximas eleccions. Y aunque el presidente se ha sabido ganar el desprecio y vituperación de la mayoría de la población, aún no emerge un candidato que le quite el sueño a su sólida estructura de poder. De todos modos no está claro quién va a vencer. El acto electivo no parece sofocar la cólera de los más jóvenes, en un país que alcanza un 50% de desempleo en la franja etaria de 18 a 25 años.

Djilali le dijo a Maldita Realidad que su movimiento no bancará a a ningún candidato. “La gente en la calle no da más. La elección está armada para hacer fraude. Es muy burdo este gobierno decadente. No vamos a legitimar al aparato democrático actual, que de transparente no tiene nada. Siguen el libreto de los yanquis y europeos, acá hace falta que vuelva el islam en serio”.

Esto no ha impedido que algunos de los que compiten por vencer a Bouteflika intenten aprovechar el impulso de las protestas para sus campañas electorales, toda vez que sólo se requieren 60,000 firmas para competir oficialmente.

Rachid Nekkaz, un candidato comerciante de perfumes, alardea de que tiene más de 2 millones de seguidores online, y que la juventud confía en él. Nekkaz es un magnate que renunció a la ciudadanía francesa para transformarse en el “Zorro de la niqab” luego de haber pagado £270,000 en multas a mujeres francesas y belgas que desafiaron la prohibición de velar sus rostros. La adoración de Nekkaz por la publicidad hizo que al principio se lo tomara en broma, pero él mismo nos contó cómo el último fin de semana sufrió un arresto domiciliario ilegar por parte de un grupo de policías y jueces enviados por Bouteflika. “Por todos lados los jóvenes me llevan en andas, por eso los poderosos tienen miedo. Si soy electo mi primer acto será decretar una amnistía para salvaguardar a aquellos que ahora están en el poder. Mi primer objetivo será la estabilidad”.

Otro candidato es Ghani Mahdi, un presentador de TV que hace tiempo viene criticando las políticas del gobierno. Algunos oficiales del ejército argelino consideran que la sucesión de Bouteflika debe recaer en otra persona. El ministro de Educación concordó con esta idea, arguyendo: “… además el ACV lo dejó bastante tarado”. El partido gobernante piensa que deben seguir adelante con las elecciones, y que los problemas de Argelia se resolverán de manera civilizada.

Los argelinos están cansados de las condiciones indignas de vida. La gente no quiere que ocurra un quinto mandato, desean otro candidato. Sumándose a la filosofía de Luca Prodan, no saben lo que quieren pero lo quieren ya. Ya no soportan la imagen de un presidente incapaz de hablar con su pueblo –de interactuar con él- durante varios años”. Hay una distancia insondable que obliga y convoca al cambio. La primavera árabe se viene con todo aquí.

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