Sol Pérez y Charlotte Caniggia: vanguardia de la intelectualidad argentina

Ellas son conocidas por sus carreras artísticas, cada una con sus limitaciones fueron construyendo su manera de ser figuras del espectáculo. Sol con un cuerpo escultural, un culo de ensueño, una mirada y una sonrisa cautivantes, un ingenio peculiar para una modelo de su condición, donde prevalece el vacío mental y la ignorancia más flagrante que suelen revelar los intelectuales orgánicos de Cambiemos (frecuentes novios de las de su especie), la estupidez y el cretinismo desembozados de los cuales se nutre el ideario de la alianza gobernante en la Argentina de la mano del ingeniero-empresario-mafioso Mauricio Macri. Charlotte, a base de cirugías juveniles estropeó su rostro dejándolo como el del famoso actor estadounidense Mickey Rourke. Además, acompañó a su hermano en shows donde exhiben impúdicos el estilo de vida de una familia acaudalada que se aproxima a la chotez. Obviamente, el pájaro Caniggia repudia las escenas familiares que lo comprometen y se distancia de los proyectos actorales de su esposa e hijos. Sin embargo, a pesar de sus traspiés plásticos y su propensión a rechazar cualquier esfuerzo mental que dure más de un segundo, cuando el conductor Luis Novaresio del canal macrista America le solicitó su opinión sobre el presidente ella contestó sin sonrojarse, y con una sonrisa cómplice: “Sólo sé que es malísimo como presidente”. Esto causó asombro en los invitados al show de Novaresio, entre los cuales se encontraba el sindicalista Hugo Moyano, quien acotó: “Se ve que sabe la chica”. A lo cual Caniggia replicó: “Y sé que Moyano es un groso”. Ante esta confesión el pasmo puso los pelos de punta al periodista inocuo Zlotogwiazda, quien punzante le inquirió su parecer sobre CFK, a lo cual Charlotte, cometiendo su primer desvarío en su carrera de opinadora política, contestó que le parecía “una ladrona, malísima también, aunque peor que Macri no hay”.  Seguidamente, Moyano intentó explicarle que no era tan así, y que ante el panorama actual, si la alternativa es Macri o “la yegua”, sin dudas y con decisión hay que darle el voto a la justicialista, eso si se quiere que Argentina salga del calvario y la devastación a los que la vienen sometiendo las políticas maléficas instrumentadas por el presidente, pero digitadas, orquestadas y ordenadas por Washington. La grieta es cada vez más grande y lo que queda en el medio cada vez más insulso y falto de compromiso, propio de personas que no viven sus vidas en la realidad sino prefieren hacerlo en las redes sociales, porque hoy allí “se juega todo”. Con esta fulminante aparición pública, y más allá de su brutal reconocimiento de que no tiene la menor idea acerca de la situación política nacional, rescatamos el pensamiento de Charlotte, que se coloca muy por delante de varios pretendidos filósofos o pensadores del régimen macrista como Caparrós, Katz, Kovadloff, Tetaz o Milei.

Y que sirva el último de los nombrados para introducir la brillante cátedra de humanismo que le dio la bella Sol Pérez. Milei es un energúmeno cínico, violento y cuyo único recurso retórico es el insulto y la descalificación del otro por cualquier motivo. Se cree libertario, le dieron título de economista y trabaja como CEO de una importante empresa que recibe subsidios estatales millonarios. Amparado en esa posición, desde hace dos años viene recorriendo sin parar cuanto canal de televisión hay en la Argentina para barbotar sus salvajes propuestas propias de miembros del Tea Party (eliminación de impuestos, retorno al esclavismo de la edad de las cavernas, etc.). Se asume crítico del macrismo porque considera blando su neoliberalismo, sus ajustes y su represión, menores sus desfalcos al erario público y torpes sus negociaciones con los mercados financieros. Sin embargo este cuestionamiento es falso, queda en sus convulsivas palabras: en los hechos está pagado por Cambiemos y opera para ellos. Su ruindad es más atroz que su bajeza y sus histéricas actitudes patoteriles. Cuando alguien se le planta del otro lado y cuestiona sus dichos, lo primero que hace es insultarlo de arriba abajo, levantarse para golpearlo o irse enojado si calcula que no tendrá suerte en la pelea a puño limpio, cobarde como todos los de su casta. Pues bien, en su última exhibición pública encontró a una despierta, sutil e inteligente Sol Pérez, que fue desarmando sus enclenques argumentos en forma magistral, impulsándolo a desnudar todo su machismo y sus arranques de crueldad típicos, en los cuales comienza a gritar y a acusar a su interlocutor de ladrón, ignorante, rata, cualquier cosa, ya que lo suyo, como se mencionó anteriormente, es la quintaesencia del cualquiercosismo, filosofía primordial de su jefe “Mauricio”. Divina, Sol le endilgó su falta de respeto y amor por el prójimo, su egoísmo acervo y recalcitrante, su indignidad y su contribución al odio social. De todos modos, cuando Milei elevó el tono de su perorata, la modelo optó por retirarse y dejarlo aullar en su verba balbuceante y arrebatada con la que siempre concluye sus promocionadas y festejadas apariciones públicas (de hecho, el exasperante economista hace un show teatral y se candidatea con Espert a la presidencia del país teniendo como única propuesta desenterrar a Néstor Kirchner y llevar sus huesos a un calabozo de la cárcel de Ezeiza). Contra todo esto se sublevó la perspicaz Sol Pérez, y batió finamente a la escoria humana llamada Javier Milei. ¡Bravo por ella! Con esto ha hecho mucho más que los intelectuales críticos del macrismo más encumbrados, colocándose a la vanguardia del nuevo pensamiento argentino.

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