Salieron las Escoburgers

La cadena australiana de hamburguesas The Patron Burger acaba de lanzar al mercado la línea de hamburguesas “Escoburgers” en honor al capo colombiano del narcotráfico Pablo Emilio Escobar Gaviria, cuya vida y hazañas han sido retratadas hasta el hartazgo por el establishment cultural hollywoodense, principalmente en Netflix y YouTube. La hamburguesa se sirve con una línea de polvo blanco y un billete falso de cien dólares para que los consumidores remeden la drogodependencia de Escobar. El problema que no contemplaron los creativos de la empresa, es que el capo no inhalaba cocaína, y a lo largo de su trayectoria siempre prefirió fumar marihuana o tomar alcohol.
A la hamburguesa le pusieron un precio elevado, lo que desató la crítica y las quejas de miles de usuarios y potenciales consumidores, que acusaron a “The Patron” de idolatrar a un vulgar delincuente e impedir el acceso de las masas a las calorías de una buena hamburguesa. De ese modo se concreta otro daño y afrenta a la memoria del líder colombiano, que no tenía un pelo de hipócrita y que tenía un especial apego por los descastados, desclasados y expulsados de la apestosa democracia colonial que aún no ha abandonado a su convulsionado país, a más de 20 años después de su muerte.
Ante la presión de asociaciones conservadoras y las agencias antinarcóticos los dueños de la cadena debieron salir a explicar que no veneran a Escobar y reconocen que fue un “hombre horrible que destruyó las vidas de miles de colombianos. No aprobamos, idolatramos ni promovemos a Pablo Emilio Escobar o sus acciones de ninguna manera. Simplemente, en tiempos ociosos descubrimos un juego de palabras y nos pareció gracioso lanzar un producto que compita con las hamburguesas ecológicas, que vienen arrasando los mercados burgueses y progresistas. A ellos también les gusta la joda, y la Escoburguer puede ser una buena opción para tiempos delirantes como los que vivimos”.
Por su parte, a través de su cuenta de Twitter, Sebastián Marroquín, hijo del capo narco, manifestó su desencanto con la singular idea gastronómica: “Sin palabras“, expresó.

Explicación de golpe de estado yanqui en Venezuela
En todo caso, en la Redacción de Maldita Realidad ya encargamos cuatro “Escoburgers” y esperaremos tranquilos a que lleguen (por avión) para disponer de un buen consuelo si se llega a reelegir presidente al lavador y fugador de dinero Mauricio Macri. A diferencia de los chinos, no creemos que éstos sean “tiempos interesantes” sino más bien que pueden devenir fácilmente en tragedia con golpes de estado impunes como el que se está perpetrando en Venezuela. Por ello nos preguntamos: “¿cómo es posible que la Guardia Nacional Bolivariana aún no haya puesto en la cárcel al agente yanqui Guaidó, autoproclamado presidente?” ¿De qué dictadura se puede hablar cuando semejante cretino aprendiz de cipayo se pavonea por las calles caraqueñas convenciendo a los burócratas ignorantes del Parlamento Europeo que es un líder genuino? (Sonó el timbre en la redacción y llegó la primera Escoburger en un vuelo low-cost de Ethiopian Airlines que aterrizó hace dos horas en el aeropuerto inundado de El Palomar). La hamburguesa “empolvada” nos insta a pensar y refrescar nuestros interrogantes: ¿Hasta cuándo y hasta dónde se puede aguantar el cinismo de la OEA, el patoterismo de Trump y Bolton, el cacareo de traidores y oportunistas de ocasión?, ¿cómo tolerar la injerencia de violentos engendros como los que encarnan Macri, Bolsonaro, Duque o Piñera, o el descarado de Almagro?
Si bien la Escoburger está sobrevalorada, conocemos muchos muchachos de la DEA que se comerían hasta el billete falso. No importa: Maduro se los comerá crudos, quieren el petróleo de Venezuela y pista libre para la cocaína que trafican desde Colombia. Son unos desvergonzados que merecen ser ajusticiados por las primeras milicias que se juzguen bolivarianas y portadoras de la justicia y la visión del mundo chavista.

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