Mi reloj cucú

Traje un reloj cucú y estaba contento de escuchar su tic-tac, su melodioso llanto.
Pero Jones, cuya esposa es joven, y hermosa también,
se asustaba cuando aquel pájaro le daba a la lengua: ¡Cucú, cucú!

Yo tenía una dama amiga con la que me hubiese casado,
por frivolidad hubiese terminado en el lecho nupcial.
Hasta que ocurrió el pensamiento: ¿Puede ser verdadera?
Y entonces oía a aquel pájaro: ¡Cucú, cucú!

Aunque la ignorancia sea felicidad y el amor ciego,
desleal debe ser el beso de las mujeres.
Así ahora dulces ecos se burlan de mi deseo de cortejar:
¡Confunde a aquel maldito reloj, cucú, cucú!

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