El camillero

Mi camilla es una mancha escarlata y cuanto intento limpiarla te digo que

me enfermo con dolor por todo lo que oí, por todo lo que vi,

a mi alrededor está la noche infernal, y mientras rastreo el borde rojo de la guerra

me pregunto si en las alturas del Cielo nuestro Dios no da vuelta su cabeza.

No me importa de quién pueda ser el crimen,
no me refugio en el clan o los parientes, no alimento el odio:

sólo veo cómo el hombre destruye a su hermano, no levanto ninguna bandera,

sóló sé, mientras espero junto a los muertos,

que un millón de corazones están pesados con dolor,

un millón de hogares están desolados.

En la oscuridad descendente, lejos y cerca,

toda la noche busqué a los heridos.

El amanecer vibra y aún escucho el coro carmesí de las escopetas.

¡Mira!, como una bola de sangre el sol cuelga sobre la escena de ira y maldad…

“¡Rápido, camilleros a la carrera!”
¡Oh, Príncipe de la Paz! ¿Cuánto durará, cuánto durará?

 

traducción: Hugo Müller

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