A Sunnydale

Aquí está el camino a Sunnydale, en medio del encanto de la risa.

Oh, ¡cómo podemos ser infelices bajo sus frondosos parajes!

Cada hora perfecta es como una flor,

cada día es como un ramillete.

¿Cómo puedes decir que los cielos están grises?
Estás equivocado, mi amigo, están rosas.

Con buen derecho subiremos la montaña y dejaremos atrás toda pena.

Oh, ¡seamos felices!, un día brillante traerá un brillante mañana.

¡Oh, seremos fuertes!, es largo el camino que nunca tiene un giro,

la montaña es alta pero allí está el cielo,
¡y cómo está ardiendo el Oeste!

Y si por alguna ocasión o circunstancia tenemos que ir con los pies desnudos, señor,

no nos quejaremos, un amigo mío no tiene pies para calzarse, señor.

Esta felicidad es un hábito, y la vida es lo que hacemos de ella:

¡Mira, ahí está el camino a Sunnydale!
¡Arriba, amigo! Y tomémoslo.

 

autor: Hugo Müller

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