Little Puddleton

I
Dejen que otros canten al Imperio y la pompa de más allá del mar,
una canción de Little Puddleton es bien suficiente para mí,
una canción de vivir amablemente, y de venir a casa a tomar el té.

Raramente leo los periódicos, así que no sé qué está sucediendo.
Me voy a la cama al atardecer, y me despierto alerta al amanecer
para charlar con mi jardín, el cual te haré entender,
es el jardín más dulce y limpio en la tierra, un espacio de soleada quietud,
con paredes tan altas y sólidas, me encierran de todo el mundo,
y encierran todo el mundo afuera, de modo que su triste desconcierto
parece menos que verdadero para mí: vivo tan plácido como una pileta,
tan tranquilo como un árbol, y daría toda su gloria por el brillo de las alas del pinzón,
mis coles son más que continentes y reyes para mí.
Tengo el dominio de mí mismo, donde cesan el feudo y la facción,
un cielo de tranquilidad, un paraíso de paz.

II
Deja que los continentes se bañen en sangre y las ciudades salten en llamas,
la vida de Little Puddleton continúa siendo la misma,
seguimos su ritual mientras jugamos a un juego placentero.

Los viejos de la ciudad se sientan y humean sus largas pipas de arcilla.
Y animadamente me aprueban, y pasa el tiempo del día.
Hablamos de cerdos y tréboles, y la perspectiva de las cosechas,
y el precio de los huevos y la manteca, entonces la conversación decae.
Porque en un mundo distraído por la duda mantengo el toque rústico,
pienso que es mejor no pensar profundamente ni demasiado,
pero sólo para soñar y disfrutar de todo lo que escucho y veo,
el pícaro en la taberna, con su puta en su rodilla,
la iglesia cubierta de hiedra, el sonido metálico del yunque,
los gansos sobre el verde, el mediodía soñoliento,
el silencio de la tarde tan sagrado y sereno.
Este es mi mundo, luego de regreso con el corazón alegre
voy a las paredes de tinte meloso, y al jardín todo resplandeciente.

III
Por todo lo que he sido y todo lo que he visto no tengo vano arrepentimiento,
uno viene a Little Puddleton, contento de olvidar,
aceptando los valores del pueblo, inmemorialmente establecidos.
Yo no he hecho este mundo y entonces no es mi trabajo arreglarlo,
pero he luchado por cincuenta años y ahora oigo el final,
y mi corazón está exhausto de la lucha, y clama el derecho de descansar,
y se atreve a esperar que lo último de la vida probará ser lo mejor.
Porque ahí tengo cuatro robustas paredes con paja baja y humilde,
un pequeño huerto sonriente y una gran parcela de papas.
Y así con la azada en mano me paro y me burlo del cielo dubitativo,
deja que la revolución conmueva la tierra, sereno, estoy seguro.
Planto mi comida simple, arreglo mi lechuga y mis habas,
festejo en color, forma y canción, y no pregunto qué significa.
La belleza es suficiente por sí misma, entonces cuando mi fuerza es gastada,
como una simple cierva con la cabeza vacía, cultivo el contento.

Contemplen entonces Little Puddleton, el final de todos mis sueños.
No demasiado para mostrar de la vida, lo sé, ¡pero oh, qué dulce parece!
Porque cuando el día derrotado se va abajo sangriento en el Oeste,
¡qué santuario bendito es, y paz y amor y descanso!

traducción: Hugo Müller

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