Estupidez

Estupidez, anodina de la desgracia,
sé amable y reconfórtame en mi lugar,
alisa los surcos de mi frente,
házme tan despreocupado como una vaca,
contento de dormir, comer y beber, y nunca pensar.

Estupidez, déjame ser ciego a todas las enfermedades de la humanidad,
lléname con simple sentimiento para caminar del modo en que mi padre lo hizo,
enséñame a sudar como la gente robotizada bajo el yugo.

Estupidez, mantén en su lugar a las masas trabajadoras de mi raza,
y saluda a la humilde multitud, sé humilde como la gente debería,
enséñanos con pacientes corazones, lo ruego, a obedecer al Señor.

Estupidez e ignorancia, sean nuestros parlantes en el medio del infortunio,
adoctrínenos para hacer vuestra voluntad, y matar a otra gente estúpida,
enloquézcanos con la esperanza de la Vida por venir,
gran Dios a quien saludamos de rodillas, Estupidez.

traducción: Hugo Müller

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