Propiedad

La casa de techo rojo de diseño de ensueño
mira de tres modos al mar, por cincuenta años la hice mía,
y la sostuve como parte de mí.
Los pinos que planté en mi juventud están triunfalmente altos…
Ahora sólo sé con tristeza que debo abandonarla.

Tallada firme en la roca viviente y salada de las ondas del mar,
mi casa ha desafiado el golpe de la tempestad con firmeza y orgullo.
Cada rincón es memorable para mí, amé cada una de sus piedras,
Y llorando exclamé exultante: “¡Mi propia, mi auténtica propiedad!”

¡Pobre loco! Pensar que la poseo.
La tengo pero no la puedo mantener,
y todo lo que es mío es menos y menos mío mientras envejezco.
Mi casa debería llamarme con voces infantiles cuando la deje sola,
mi casa permanecerá cien años cuando sea un esqueleto.

¡Compañeros! Ninguna cosa puede ser mía:
como mucho el arriendo de toda una vida es lo que tengo,
un pequeño préstamo del Tiempo que pronto cesará.
Porque ahora por mi aliento desfalleciente siento que debo partir…
¡Vieja casa! Nunca conocerás una muerte, bueno, es hora de que lo sepas.

traducción: Hugo Müller

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