Oso de peluche

¡Oh, Oso de peluche! con tu cabeza torcida
y tu cómica y retorcida sonrisa,
frotas tus ojos, ¿te preguntas por qué has dormido tanto, tanto?
Mientras descansas tan quieto en el oscuro armario,
y escuchas la lluvia en el techo,
¿estabas pensando… qué fue de él, y cuándo jugará de nuevo?

¿A veces te quedas por una mano regordeta
y una voz tan dulcemente estridente?
¡Oh, Oso de peluche! ¿No entiendes por qué la casa está tan espantosamente quieta?
Te sientas con tu hocico apoyado en tus garras,
y tu cara torcida y caprichosa.
No esperes, no esperes a tu amigo…
porque él está durmiendo y soñando también.

Sí, soñando mucho… ¿Te acuerdas cómo apuñaló nuestros corazones con sus gritos?
Y oh, el rocío del dolor en su frente,
¡y las profundidades del dolor en sus ojos!
Y, ¡Oso de Peluche!, recuerdas, también,
cuando suspiraba y se hundía en su descanso,
cómo de repente te sonrió, y te agarró bien apretado a su pecho.

Te sacaré de allí, pequeño Oso de peluche,
en el armario lejos de mi vista,
quizá él venga y te bese allí,
un pequeño fantasma blanco en la noche.
Pero yo, viviré con mi amor y pena una cansadora vida,
y mi esperanza: ¿lo veré nuevamente, de nuevo?
¡Oh Dios, si sólo supiera!

traducción: Hugo Müller

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