Mary Ellen

Está poderosamente silenciosa la casa desde que Mary Ellen me abandonó frío,
he barrido el hogar y he alimentado al ratón que se está volviendo gordo y arrogante.
Compré un pernil para el puchero y pronto prenderé el fuego,
luego puedo comer o no, depende de mi apetito.

Desde que Mary Ellen me dejó solo no he ganado un maldito peso,
me siento y suspiro, me deprimo y lamento, y con dolor de pecho renuncio a mi trabajo.
Mi dinero casi se ha ido, pienso que debo ahorrar algo para la comida…
Pero no, me lo gasto para beber, después mejor me acuesto.

Observo a mi ratón limpiarse los bigotes, me observa con perversa alegría.
Hoy, ¡oh Dios! Pasaron dieciseis años desde que me casé con Mary Ellen.
¡Oh, cómo la querida muchacha odiaba a las alimañas!
Dejó veneno para ratas en el estante…
Amigo ratón, determino tu nueva condena,
entonces, ¿qué puedo esperar para mí?

traducción: Hugo Müller

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