La mano

A través de mi vida veo una mano que me guía,
las trampas puestas para mi fueron sombríamente planeadas.
Pero siempre, en todo momento y lugar, se abren ancho,
alguien que parece vigilarme se para a mi lado.

Cuando me tambaleo en la oscuridad del corredor
lejos y adelante, una chispa de guía brilla.
Cuando se bifurcó el trágico camino y era triste mi situación,
mi guardián me condujo derecho, sin fallas.

¡Qué mente misericordiosa planeó mi vida!
Sí, aunque mis ojos estaban ciegos tocaba la Mano,
pálido en caminos agotadores mis pies han andado,
siempre conduciéndome por las escaleras a Dios.

traducción: Hugo Müller

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *