La especialidad de Trump: puteadas en Twitter a ex funcionarios

Don Aldo está pasando por una etapa difícil. A pesar de su inmenso aparato propagandístico y la manipulación de estadísticas que hace constantemente su gobierno, el yanqui promedio se está dando cuenta que se comporta como un millonario impúdicamente bruto. Ayer llamó a Rex Tillerson, su ex secretario de estado, “tonto como una roca” y “haragán del infierno”, al día siguiente que éste manifestó en una entrevista que le advertía al presidente sobre todas las violaciones que hace de la ley, y que sus planes eran una porquería. Inmediatamente enterado de las traidoras palabras del ex funcionario, Trump twitteó:
“Mike Pompeo está haciendo un gran trabajo, estoy muy orgulloso de él. Su predecesor, Rex Tillerson, no tenía la capacidad mental necesaria. Era tonto como una roca y no me deshice de él lo suficientemente rápido. Era un haragán del infierno. Ahora está todo en una nueva bola de juego, ¡un gran espíritu en el Estado!”
Trump utilizó también la red social del pajarito en marzo para rajar a Tillerson luego de una serie de públicas desavenencias respecto de las relaciones que Estados Unidos debe mantener con Corea del Norte, Rusia e Irán. El ex capo de Exxon Mobil Corp –otro millonario asqueroso como él- calificaba sin empacho a su jefe en reuniones privadas como un “imbécil”. En una entrevista con CBS News Tillerson describió a Trump como “un tipo indisciplinado, al que no le gusta leer, no lee ni siquiera los informes más sintéticos… no le gusta entrar en los detalles de un montón de asuntos cruciales para la nación”.
Cuando el periodista le preguntó sobre cómo se descarriló su relación con Don Aldo, Tillerson explicó que fue el resultado de varias advertencias que le hizo al presidente de que no podía hacer ciertas cosas porque eran ilegales o violaban tratados y acuerdos de los que Estados Unidos forma parte. Esto lo frustraba terriblemente, descargaba su ira conmigo. Yo creo que no sabe dónde está parado, tenemos a un presidente que es “una bola sin manija”, un chapucero descerebrado que está dañando de manera inimaginable a los estadounidenses en el exterior.
Cuando Trump nombró a Tillerson lo alabó con las siguientes palabras: “Su tenacidad, su vasta experiencia y profundo entendimiento de la geopolítica asegurarán un excelente desempeño como secretario de estado”. Sin embargo, el Departamento de Estado, durante la presidencia de Trump y el liderazgo de Tillerson, funciona como una agencia de trolls energumenizados que difunden los antojadizos mensajes carentes de sinceridad que todos los días el presidente yanqui le regala a la humanidad. De este modo, se desmoralizan todos los funcionarios y las disputas están a la orden del día. Se acusan de vagos y tontos entre sí.
Al día siguiente, don Aldo atacó al fiscal Mueller y a su investigación federal sobre la injerencia de Rusia en las elecciones que consagraron a Trump, luego de que el fiscal revelara que el jefe de campaña Paul Manafort le mintió al FBI y a la corte sobre cinco cuestiones diferentes, y que el ex abogado del presidente, el próspero judío Michael Cohen habló varias veces con un funcionario ruso –solicitando y ofreciendo ayuda- en los momentos más álgidos de la campaña. Escribiendo todo en mayúscula, enojado y con el pulso firme, Trump twitteó esta mañana:
“LUEGO DE DOS AÑOS Y MILLONES DE PÁGINAS DE DOCUMENTOS (Y UN COSTO QUE SUPERA LOS $30,000,000) ¡NO HUBO COLUSIÓN!”
Más allá de las inexactitudes (la investigación apenas lleva un año y medio y su costo estimado, actualizado al 8 de diciembre de 2018, es de apenas $27 millones), las reyertas infantiloides con ex funcionarios continúan y el ricachón mafioso muestra cada vez más su rubicunda cara y su cabello gatuno alardeando que las cosas están bien y que Estados Unidos está recuperando su hegemonía y el pleno empleo.

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