Poeta de pavimento

¡Verdad de Dios! Estos serán los tiempos más amargos.
En vano canto mi gavilla de rimas
y sostengo mi sombrero golpeado por centavos.

Y entonces con un collar de cobre, ladrando:
“Está rogando que estés, vamos, padre, estás en custodia”.
Y luego el juez mira para abajo y dice:
“Te envío abajo por siete días”.

Así no fui molestado por una semana,
la paz cantando en la cuneta.
No me importa eso pero, oh,
es el infierno que mi verso sea llamado ramplón.

traducción: Hugo Müller

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