Perdido

“El cielo es negro pero la tierra es blanca
(¡Oh, el viento, la nieve y la tormenta!)
Padre, ¿dónde está nuestro chico esta noche?
Reza a Dios por que esté seguro y abrigado”.

“Madre, madre, ¿por qué deberías temer?
El está seguro, y la luna del Artico brilla tan clara sobre su cabaña,
descansa y duerme, pronto vendrá la mañana”.

“Se puso espantosamente oscuro de pronto. Digo, ¡esto es muy extraño!
¿Dónde en el mundo se vio algo así? Está quieto y oscuro como una tumba.
Recordé el campamento que estaba más allá, me figuraba que el camino estaba aquí,
¡nada! Sólo se dirigió equipado al valle tan silencioso y sombrío,
la nieve que cae como plumas, gruesa, espesa y gris,
noche que se ve malévolamente fea, parece que he perdido mi camino.
El frío está teniendo un filo como una navaja, deben estar haciendo cuarenta bajo cero,
al menos eso es lo que parece, corta con fiereza los huesos.
El viento se está tornando realmente furioso, está agitando y arremolinando la nieve,
grita con un aullido de furia, se desvanece en un gemido,
sus brazos barren como los de una bruja, veloces y blancos como el hielo,
me golpean, enceguecen y zarandean. ¡Señor! Es una noche infernal.

“Estoy atascado en una tormenta. Hay sólo una cosa para hacer,
seguir moviéndose hacia adelante, es la muerte, la muerte si descanso.
¡Oh, Dios! Si veo la mañana, si sólo continúo luchando,
rezo las oraciones que olvidé desde que yacía en los pechos de mi madre.
Parece que voy dando vueltas en círculos, quizá el campamento esté cerca.
¡Digo! ¿Alguien gritó?, ¿es una luz lo que vi, o sólo una noción?
Gritaré, y quizá me escuchen.
¡No!, el viento sólo me hunde, gritaré hasta que mi garganta esté en carne viva.

“Todos están alrededor de la fogata del campamento preguntando cuándo regresaré.
Pronto comenzarán a buscarme, apenas podrán esperar por la luz.
Me pregunto qué encontrarán, cuando lleguen al fin de mi rastro,
una mano salida de un montón de nieve, congelada, rígida y blanca.
Con eso se encontrarán, calculo, así encontrarán a su leopardo,
un cadáver con cara de pastel en un banco de nieve, los maldigo, ¡no seas tonto!
Juega el juego hasta el final, apuesta a tu última carta,
Anímate para la lucha. ¡Oh, tú, cobarde, mantente firme!

Voy a derrotar a esta ventisca, voy a vivir la noche.
No me doblegará con su estruendo, no soy la clase de los vencidos.
Sobre las manos y rodillas la sacudiré, lucharé con cada aliento,
es la vida, lucho por la vida, nunca me pareció tan dulce.
Sé que mi cara está congelada, mis manos están adormecidas y muertas,
pero oh, mis pies continúan moviéndose, pesados, duros y lentos,
están intentando matarme, me asesina la noche negra que está sobre mi cabeza,
el viento que corta como una navaja, el azote de la nieve.
Continúo moviéndome, moviéndome, no, no te caigas, ¡tú, tonto!
Maldigo esta nieve que está apilándose a propósito para bloquear mi camino.
Es pesada como el oro en la roca, es blanca y lanuda como algodón,
es suave como una cama de plumas, cálida como una pila de heno.
Maldigo mis pies que se deslizan, mis pobres, cansados y tambaleantes pies,
estimo que serán un trabajo para el cirujano, los siento tan raros cuando se elevan,
los dejaré descansar por un momento, oh, ¡pero descansar es tan dulce!
El horrible viento no puede llevarme profundo, a la profundidad de la deriva”.

“Padre, escuché un grito amargo en la noche oscura y salvaje.
¿Por qué mi corazón está tan extrañamente excitado?
Era como la voz de un nuestro niño errante”.
“Madre, madre, sólo escuchaste las aves acuáticas en la laguna cerrada,
un pájaro herido en la noche, descansa y sueña, pronto vendrá la mañana”.

¿Quién habla de dormir?
Juro que alguien me sacudió fuerte el hombro por un momento,
¿pero cómo podría ser en la tierra?
Mira cómo se mueven mis pies –se ven espantosamente graciosos-
moviéndose como si pertenecieran a alguien que no soy yo.
El viento por el largo callejón de la noche me derriba como un bolo,
me tambaleo y caigo, me levanto y vuelvo a caer,
me arrastro con los brazos sobre la nieve.
Golpeado de vuelta a mi rincón, ¿cómo espero vencer?
Y aquí está el vendaval esperando para derribarme de un golpe.
¡Oh, estoy tan caliente y dormido! No más hambre y dolor.
Sólo para descansar un momento, ¿alguna vez fue el descanso tan divertido?
¡Ja!, ¿qué fue eso? Lo juro, alguien me sacudió de nuevo,
alguien pareció susurrar: “Lucha hasta el final, mi muchacho”.
¡Lucha! Eso está bien, debo luchar.
Sé que el descanso significa la muerte,
la muerte, ¿pero entonces qué significa la muerte?
El alivio de un mundo de lucha.
La vida no ha sido muy placentera, pero aún con mi aliento desfalleciente
todavía debo luchar, luchar por el don de la vida.
* * * * *
¡Parece que estuviera soñando! Aquí está el viejo sendero del hogar,
allí brilla una luz, oh, ¡la conozco tan bien!
El aire está perfumado con trébol, el ganado espera en el corral,
Padre está ordeñando, allí se oye la campana de la comida.
* * * * *
Madre, tu chico está llorando, afuera en la noche y el frío,
déjame entrar y perdóname, ya no seré más malo:
Oh, estoy tan mal y arrepentido: por favor, querida madre, no me regañes,
sólo es tu chico y te quiere… Madre, abre la puerta…

“Padre, padre, ¡ví un rostro apretado contra la ventana!
Oh, contemplaba por un espacio del momento,
salvaje y pálido, ¡y se desvaneció!”
“Madre, madre, viste la nieve caer desde el arce
(¡Oh, el viento que está sollozando tanto!
Estamos viejos, cansados y achacosos),
sólo la nieve y un somorgujo herido,
descansa y duerme, pronto vendrá la mañana”.

traducción: Hugo Müller

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