Parches

Madre observó con ceño fruncido la parte donde me había sentado.
Ella dijo: “Los pantalones que estás usando, dejame que te haga un parche”.
Y así lo hizo, de azul celeste.
Mis calzones eran de gris soberbio
y cuando fui a la escuela al día siguiente los compañeros dijeron:
“Perdona nuestra sonrisa: Vimos tu parche a una milla de distancia”.
Yo dije: “Seguro, es de última moda”.

Así cada chico le pidió a su madre que le hiciera un super-parche con una azul más fuerte,
y cuando vinieron en masa a la escuela,
fue el emblema de nuestra clase, admirado por cada chica bonita.

Ahora, cuando soy viejo y en mi chochez,
espero tendré una humilde cabaña,
y sentarme junto a una colmena de abejas,
una colcha de retazos a través de mis rodillas,
calentando mis manos desgastadas al sol,
deterioradas con el trabajo que han hecho.

El trabajo que han hecho para darme esta pequeña porción de confort,
felicidad y holganza, mi camino bordeado con conchas de berberechos,
y brillante con campanas de Canterbury,
que conduce a donde está mi humilde morada,
ella, también, adornada con parches de paja.

traducción: Hugo Müller

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