Mi tierra

Una gaviota gris revoloteaba sobre mi cabeza,
luego sabiamente salió volando.
‘En medio instante estarás muerto’,
pensé que la escuché decir,
mientras sobre las vías del tren,
revisando una urgencia para toser,
trabajé por desactivar la mía que aún no había salido.

Pulsé el borde del reloj, entonces algo me preocupó.
Escuché el canto de un himno: más cerca mi Dios a Ti.
¡Esa condenada banda del Ejército de Salvación!
Los llamé de nuevo a los muchachos:
‘Por favor, díganles, ellos lo entenderán,
¡corten con el maldito ruido!’

Silencio…. Fui a trabajar renovado,
y entonces escuché una garrapata que me contó que la explosión estaba lista,
nunca corrí tan rápido.
Oí el rugido de furia detrás, la tierra escupía el infierno,
mientras parapetado en lo alto, aturdido y ciego caí en una zanja.

Luego, cuando al fin me arrastré para cubrirme, mis manos estaban crudamente sangrantes,
y yo estaba triste y amoratado por todos lados, y esto es lo que vi:
todo pálido, pero jadeando con júbilo y muy despegado,
allí estaba el Ejército de Salvación emergiendo del estiércol.

Y entonces escuché decir al capitán:
“Fue el Cielo que escuchó nuestros ruegos,
porque anoche todos estuvimos rezando sobre nuestras rodillas inclinadas.
‘Fue pequeña la esperanza que te dieron tus camaradas,
aunque teníamos una fe divina…
El sagrado Señor se encorvó para salvarte pero ¡Dios mío!, la cortó bien’.

traducción: Hugo Müller

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