Katie Drummond

Mi Louis me amaba, oh, tan bien
y me espiaba por su esposa,
me hubiese rescatado del infierno,
así era mi vida obscena:
la que iba a ser la madre de sus hijos,
como una tonta la veía en mí.

Pero yo, una yegua de la ciudad,
sólo le dije que debíamos partir
amándolo también con locura para arrastrarlo
lo separé de mi corazón:
para salvar el honor de mi nombre volví a mi vergüenza.

Dicen que él se remontó a la fama estelar,
el romance fluía de su pluma,
se transformó en príncipe de poetas, orgullo de sus pares:
mi pecho era la almohada de su cabeza,
aunque no he leído nada de él.

Fumando un rato mi pipa recortada
me demoré en el presidio de Leith,
mi Louis (Robert Louis Stevenson) yace en la la isla de los Mares del Sur,
mientras yo, una bruja saturada continúo viviendo…
Oh Amor, por los hombres elevados al cielo,
el día que te fuiste yo morí.

traducción: Hugo Müller

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