Macron sigue adelante con sus planes siniestros

Desde que asumió la presidencia de Francia el ex funcionario de la banca judía Rotschild comenzó a aplicar planes y programas de ajustes y recortes en el sector público que han desmantelado la seguridad y los beneficios sociales de los franceses, aplicando a rajatabla las recetas de banqueros y usureros europeos y yanquis, generando un profundo descontesto en grandes capas de la población gala. Hoy cerca de 200 manifestaciones se llevaron a cabo en toda Francia, a las que asistieron medio millón de ciudadanos para pedirle al burócrata ricachón devenido en político medidas más justas e incluyentes, pues los indicadores de desigualdad social y destrucción de la educación y la salud pública son pavorosos y asombran a los campeones mundiales de fútbol, que ya no tienen ganas de festejar. Aproximadamente 400.000 estudiantes y trabajadores se movilizaron dando muestras de la creciente pérdida de popularidad de Macron, a quien le dedicaron insultos referidos a su devaluado liderazgo.
En verdad, en nada sorprende esta situación si uno observa la extracción y el currículum del presidente francés, quien toda su vida mamó la ideología neoliberal perversa teñida de un filantropismo onegeísta que les sirve a los poderosos del mundo para enjuagar sus inmundas conciencias. En efecto, la personalidad y la candidatura de Macron fueron diseñadas, impulsadas y sponsoreadas por la mencionada banca judaica. Las consecuencias de las políticas implementadas por su gestión se sienten en todos los niveles sociales, no sólo en los suburbios parisinos repletos de aspirantes a terroristas. Si los opositores persisten en su lucha y resistencia pueden generar un descalabro geopolítico de magnitud, ya que Macron, ante la imbecilidad patente del máximo líder mundial, se ha convertido en una especie de jerarca global que, además de destruir su país, mete sus narices en los principales conflictos mundiales para asegurar el dominio de la derecha global conservadora, mafiosa y empresarial. De hecho, junto a su colega Angela Merkel, el líder francés se ocupa de mantener las estructuras e instituciones tradicionales que han llevado a la civilización humana a un punto calamitoso de su historia, con sus torpezas y ultrajes por doquier.
La indignación está creciendo entonces en las calles, en un proceso casi idéntico al que se está dando en Argentina, con Macri a la cabeza perdiendo el comando de la situación, aunque con una economía mucho más desquiciada y pulverizada que la francesa. Sin embargo, al igual que al líder argentino, se le atribuye ser un “gobierno de ricos para los ricos”. A pesar de las manifestaciones, Macron tuiteó que continuará adelante con sus espantosas reformas, las cuales han descuajeringado los programas de asistencia a los colectivos vulnerables.
Durante las protestas una joven y bonita estudiante denunció a MR que “a partir de la presidencia de Macron las diez mayores fortunas de Francia han cuadruplicado su patrimonio mientras que una familia pobre necesita más de veinte generaciones para llegar a tener un salario medio”.
En síntesis, se ha ampliado la brecha –que más bien es una enorme grieta- entre los ricos y los pobres, protegiéndose exclusivamente los intereses de las grandes corporaciones explotadoras y expoliadoras. Los convocantes pidieron un aumento de los salarios y las pensiones, y una marcha atrás en todos los planes que ha ejecutado Macron. “Su gestión es una gran merde, una hijaputez obscena, un escupitajo de la burguesía extranjerizante al sufrimiento del pueblo” –remató la bella estudiante.

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