En Perú se define el futuro de la humanidad entre Hitler y Lenin

Si bien el título puede ser engañoso, tratándose de las elecciones del distrito de Yungar, en el departamento peruano de Ancash, que sólo tiene para ofrecer al mundo humildad y serenidad incaica, los comicios serán simbólicamente decisivos para el planeta, en un contexto donde los populismos fascistas diseñados por agencias de marketing gobiernan la mayoría de los países –principalmente en los hegemónicos-, donde confrontan su modelo neoliberal globalizador guiado por fondos buitres y grandes transnacionales expoliadoras con los regímenes “estatizantes de mano dura” que evocan las ideas comunistas de solidaridad humana. Teniendo en cuenta este escenario, el próximo 7 de octubre se enfrentarán en Yungar dos renombrados postulantes: Hitler Alba Sánchez y Lenin Vladimir Rodríguez Valverde. La elección habilita suspicacias de distinta índole. Alba Sánchez ha asegurado en varias entrevistas que él es “el Hitler Bueno”, y que actualmente, con el morbo y la imbecilidad de la mayoría de los “formadores de opinión” y de “influencers” de los medios de comunicación, tener ese nombre le puede resultar redituable. Por eso se anotó en el partido Somos Perú, que hasta ahora no ha podido hacerse con el poder, al igual que Sendero Luminoso, y otros encomiables proyectos abortados por la CIA y las oligarquías locales. Hitler ya fue jefe comunal de la localidad entre 2011 y 2014, cuando pertenecía al partido del ex presidente y actual prófugo de la justicia peruana (y protegido por el Departamento de Estado y el estado de Israel) Alejandro Toledo. Conciente de la maldad y la vileza del célebre dictador germano del cual heredó el nombre, el candidato aclara: “Cuando estudié la historia quise cambiarme el nombre pero la gente y los amigos me conocen así y los vecinos no tienen ese complejo”. Sus lemas de campaña son “Hitler es pueblo” y “Hitler es confianza”, con eso espera captar el voto de la escéptica ciudadanía.
Por su parte, Lenin Vladimir Rodríguez Valverde, candidato por un partido ignoto que aún no pudo fundar ni comenzar los trámites para su alumbramiento, intentó impugnar ante la justicia la candidatura de Hitler, alegando que se aprovechaba de la fama de un malvado, y que la historia debe poner las cosas en su lugar. Sin embargo, su reclamo no fue atendido por las autoridades, y quejándose de la injusticia del Poder Electoral, anunció que jamás votaría por Hitler, y que lo hará por Eladio Apolinario Regalado Pineda. El distrito cuenta tan sólo con 2.500 habitantes, y si no fuera por los nombres de los protagonistas su destino pasaría absolutamente desapercibido, en un país que funciona en forma tortuosa y paralítica desde la caída en desgracia del virrey yanqui Kuczynski. Su vice Vizcarra heredó el puesto y desde el comienzo el fujimorismo intentó horadar la gobernabilidad con mil argucias, entorpeciendo todas sus iniciativas y boicoteando sus propuestas por salir del estado de coloniaje infame en el que se encuentra el país desde el gobierno digno de Velasco Alvarado.
Este caso llamó la atención de la prensa canalla y espera causar conmoción a partir de sus casualidades ridículas. La connotación histórica de los nombres de los involucrados mueve a reflexionar sobre cómo se están desarrollando los acontecimientos en toda América Latina. Hitler insiste: “Siempre hemos hecho el bien y la gente nos conoce. La política es un avatar más del mundo. El hecho de que me enfrente a Lenin puede ganarme el apoyo de Trump, no es una pavada. Mi papá desconocía la historia de Hitler, en Perú hay mucho rezago educativo. Acá en Yungar cultivamos bananos, somos gente pacífica alejada de los vicios de la civilización . Yo amo la cultura alemana, hasta posteo frases de Goethe en Facebook. La gente que me conoce sabe que no soy un vendepatria y que busco lo mejor para mi comunidad”.

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