Violet de Vere

Has oído de Violet de Vere, bailarina nudista de renombre,

cuya base de asiento superaba en hermosura al rostro de cualquier chica de la ciudad,

bueno, fue arrastrada delante del Banco por violar la paz,

lo que significa levantarse como Cain, y golpear a la policía.

Así que ahí está ella parada delante de la corte del rubicundo juez McGraw,
cuyos colegas llaman Vieja Necesidad, porque no conoce ninguna ley.

Sí, explotando un traje de seda, y derramando una lágrima,

brillante de oro y piedras preciosas se sentó Violet de Vere.
El viejo juez la contempló malhumorado y agitó su barba plateada.
El dice: “Aún cuando hirió al sheriff, la dama debería ser escuchada.

¿Qué puede decir en su defensa? Le daremos un trato honrado”.

“Lo olvido” dijo Violet. “Quizá fue mi taco.

Siempre quiero patear el gong cuando me siento contenta,

creo que es muy desafortunado, su rostro estaba en el camino”.

Luego, rascándose su polvo nevado el juez miró severo hacia abajo,

donde brillante como pintura de yeso se sentaba santa Violet de Vere.

El dice: “Le voy a imponer una multa de veinte dólares”.
Violet dice: “Su Señoría, me resigno a su juicio.

Entiendo que no debería revelar mi agilidad:

la próxima vez patearé al sheriff con la punta del pie y no mi talón.

Le agradezco a la Corte porque no me pusieron en la cárcel,

hay veinte dólares para pagar mi fianza, pero ahora vengo a pensar:

Juez, cariño, me ha estado debiendo cinco dólares por casi un año:

tome quince, ¡ahí están!, lo llamaremos honesto” dijo Violet de Vere.

 

traducción: Hugo Müller

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