Pobre chica

Mami y papi son negros como el cuervo y yo soy rubia lirio.

“Es extraño” escuché una vez la observación de la enfermera,

“no corespondes”. Y aún me reclamaron como de ellos,

nacida de su carne y huesos.

Me espantaba dudar de su parentesco pero ahora que ya soy una muchacha,

el pensamiento de que no soy de ellos asalta mi cabeza:

si lo fuera mi radiante retoño de juventud se marchitaría en la verdad.

Me hubiera dado una angustia profunda saber la bebé cuidada que fui,

y que una mucama en dolor de soltera me dejó a que viviera o muriera:

Yo atiné, Madre, a mentir y mentir para salvar mi orgullo.

Los amo a ambos y ellos me aman, soy todo para ellos, dicen.

Pero aún con el hogar más dulce que tenemos, rezo por saber que soy de ellos.

Si no lo fuera, por favor, mis queridos, nunca lo digan…

La verdad sería del infierno.
traducción: Hugo Müller

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